TSK recibe castigo bursátil este viernes, con su cotización, llegando a caer un 8% en los primeros compases de la sesión y que se ha ido suavizando al 5% más adelante. La reacción se debe a que ha descartado repartir dividendos hasta 2029, pero el anuncio ha coincidido con la presentación de los resultados del primer semestre, que han sido muy buenos: ha ingresado más y ha disparado rentabilidad y beneficio neto.
La ingeniería asturiana, que está presidida y controlada por Sabino García Vallina en un 60,3% (frente al 84% que tenía antes de la ampliación de capital que se hizo hace unos meses y como paso previo al debut bursátil), ha señalado que quiere destinar todos sus recursos a crecimiento y reinversión del negocio durante los próximos tres años. Un anuncio que ha quitado protagonismo a sus buenas cifras semestrales, sus primeros resultados como empresa cotizada, pues salió a bolsa el pasado mayo.
TSK ha aumentado sus ingresos un 4%, hasta 480,6 millones de euros, gracias al avance de la cartera de proyectos en ejecución y los nuevos contratos. De hecho, tiene carga de trabajo para tiempo porque cerró el pasado junio con una cartera de pedidos de 1.300 millones y 5.600 millones en acuerdos de exclusividad, lo que sitúa su visibilidad agregada de negocio en 6.900 millones, cerca de un 40% por encima de los 5.000 millones registrados al cierre de 2025. Además, su pipeline comercial (representación visual y estructurada de las etapas por las que pasa un cliente potencial desde el primer contacto hasta el cierre del contrato o acuerdo) ha ascendido a 14.900 millones, lo que supone 4.900 más que a finales de 2025; y tiene otros 1.315 millones en contratos en fase final de negociación.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) se ha disparado un 54%, a 44,5 millones, y el margen se ha situado en el 9,3%. El beneficio neto se ha multiplicado por 16, pasando de 2,8 millones a 44,8 millones en el primer semestre, y superando en un 34% las ganancias obtenidas en todo el año 2025 (32 millones) por la consolidación del margen operativo y la mejora del resultado financiero.

A la mejora de la rentabilidad se ha sumado el fortalecimiento de la posición financiera de la ingeniería asturiana, cuya posición de caja neta se ha situado en 94 millones, y ha señalado que mantiene sus previsiones anuales. Sabino García Vallina continúa tenido una posición de control sobre TSK, tal y como se decía antes del estreno bursátil, y se mantiene en la presidencia, acompañado de su hija Beatriz García Rico como vicepresidenta ejecutiva y directora financiera, y de su hijo Joaquín García Rico como CEO. Por ahora, tanto la evolución en bolsa como los resultados reflejan una buena gestión, con el único tropiezo de que ha retrasado el reparto de dividendos y eso no ha hecho mucha gracia al mercado.