¿Cómo se echa a Pedro Sánchez de La Moncloa? Porque la mayoría de los españoles ya no se preguntan si hay que echar a don Pedro sino cómo hacerlo y cuanto antes.

La pregunta tiene, además, rango de urgente tras la invasión de Ceuta, también conocida como crisis humanitaria. Y es que la reacción de Pedro Sánchez sobre la invasión de Ceuta por Mohamed VI hubiera sido la misma si el ejército marroquí hubiera tomado la Puerta del Sol:

1.El Gobierno ha estado, desde el minuto 1, con los madrileños.

2.La culpa de la toma de la Puerta del Sol no es de Mohamed VI, sino de Isabel Díaz Ayuso.

Y de ahí no le sacas.

El problema de Pedro Sánchez es todo el mal que ha hecho a España, gestionado mediante un frente popular formado por socialistas, comunistas y separatistas. Es decir, con una combinación irrepetible entre la España roja y la España rota.

Y lo peor es que, desde que las encuestas le dicen que puede perder el poder, se ha acentuado su deriva autoritaria, la propia de un hombre Nuevo Orden Mundial (NOM), es decir de pensamiento único bajo una sola máxima: el que discrepe de mí es un ultra y la democracia, mi democracia, no admite ultras. ¿Por qué? Porque lo digo yo.

Nadie jamás utilizó con tanta maestría el espantajo ultra.

Además, el Sánchez de 2026 ha superado al de 2018: en egolatría y despotismo. A ver, muchacho, hagamos un somero repaso a los horrores del Sanchismo. Lo primero, asegura que no tiene alternativa. Así empezó Mao, y Stalin, y Hitler: si yo cedería el poder al siguiente, pero es que son un desastre y harán mucho daño al pueblo.

Otrosí, Sanchez manipula el censo electoral con la ley de nietos, y los beneficiarios no aparecen en las encuestas... y podrían llegar a ser 2,5 millones de personas. El Tribunal Supremo ha suspendido el derecho a voto de los recién nacionalizados pero sólo cautelarmente. Lo sorprendente aquí es que el Supremo no ha intervenido al llamado del PP, sino de Vox y de la privada Iustitia Europa.

Además, Moncloa ha roto un tabú hasta ahora intocable: los ministros de Sánchez critican abiertamente a los jueces y les acusan de lo que nunca puede acusarse a un juez: de prevaricación, perpetrar resoluciones injustas a sabiendas de que son injustas.

La manipulación del periodismo es otra muestra de la deriva autoritaria. Jamás RTVE, ni con el PSOE ni con el PP, ha manipulado la realidad con tanta bestialidad como ahora mismo.

Y mucho más que la manipulación del periodismo público y privado, es la implantación de la censura general, a través de los delitos de odio con lo que el Gobierno impone el pensamiento único y dicta lo que se puede decir y lo que hay que callar.

Hay que echar a ese tío, pero recuerden: la vileza de Sánchez no sería posible sin el envilecimiento del pueblo español. Todos somos culpables.