El preocupante rumbo de InfoVaticana y el desprecio a la piedad popular A la atención de la opinión pública y los medios de comunicación católicos: Nos dirigimos a ustedes con el propósito de manifestar una profunda preocupación por la preocupante deriva editorial que viene sufriendo el portal de información religiosa InfoVaticana. Un medio que en su día nació con la vocación de informar sobre la actualidad de la Iglesia, parece haberse convertido hoy en una plataforma de agitación política eclesial y de hostigamiento sistemático hacia la fe y la piedad de los sencillos.

Este cambio de rumbo se comprende mejor al analizar los recientes movimientos en su estructura jurídica. La venta oficial de Ediciones Infovaticana SL al abogado Javier Tebas Llanas ha marcado un antes y un después. Bajo este nuevo control, el portal no solo ha recrudecido una agresiva campaña de confrontación abierta contra las máximas autoridades de la Santa Sede, sino que ha abierto de par en par sus secciones de opinión a firmas bajo sospechosos seudónimos, como el caso de "Carlos Balén", utilizados como arietes para demoler devociones populares muy arraigadas en el pueblo de Dios.

El ejemplo más sangrante y reciente ha sido la publicación del artículo “Cuando el prodigio suplanta al signo: Garabandal y la tentación del fisicismo religioso”. En dicho texto, el autor incurre en una manipulación teológica alarmante al calificar de "circo" y "fisicismo" los acontecimientos de San Sebastián de Garabandal. Al tildar los mensajes de conversión, penitencia y centralidad eucarística como un mero "pretexto" para alimentar el morbo, el autor comete un juicio de intenciones temerario que pisotea el criterio evangélico elemental: «Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7, 20).

¿Cómo se pueden calificar de "pretexto" las miles de confesiones, oraciones y retornos sinceros a los sacramentos que la Iglesia acompaña allí con prudencia maternal? Como bien ha denunciado públicamente el prestigioso teólogo y filósofo D. José Luis Aberasturi, este tipo de columnas destilan un intelectualismo escéptico y un tufo anticatólico que produce sonrojo. En su afán por perseguir un supuesto "fisicismo", estos analistas de laboratorio olvidan que el catolicismo es la religión de la Encarnación.

Dios se vale de signos sensibles y realidades materiales para hablar al hombre, tal y como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 1146). Despreciar la piedad del pueblo tachándola de superstición denota una alarmante soberbia intelectual y una total desconexión con el sentir de los fieles (sensus fidelium). Es lícito que un medio mantenga una línea editorial crítica, pero es inadmisible que, bajo una nueva agenda de intereses particulares y jurídicos, se utilice el anonimato para herir la sensibilidad espiritual de miles de católicos y sembrar la confusión doctrinal. La Iglesia no necesita una "fe de laboratorio", fría y cerebral, que destruya los frutos del Espíritu Santo en los lugares de gracia. Por todo ello, hacemos un llamamiento a los lectores y a los medios de comunicación verdaderamente eclesiales para que no secunden esta estrategia de derribo. La información religiosa debe construirse desde la verdad y la caridad, no desde la trinchera, el escepticismo destructivo ni los intereses empresariales ajenos al bien de las almas.