Ignacio S. Galán va más allá que su colega José Bogas al defender la energía nuclear. Y es que el presidente ejecutivo de Iberdrola ha señalado que pedirá la prórroga de todas las centrales en un futuro, tras haber solicitado la de Almaraz, porque “la mayor parte de ellas pueden llegar hasta los 60, e incluso 80 años”. Mientras que un día antes, el CEO de Endesa apostó por alargar las centrales nucleares diez años más, hasta 2045, frente al calendario progresivo de cierres que el Gobierno aún se niega a rectificar y que acabaría en 2035.

En la conferencia con analistas, Galán ha referido que se trata de “un proceso que está en marcha” y que se está analizando, después de que las propietarias de Almaraz (Iberdrola, Endesa y Naturgy) hayan pedido su prórroga hasta 2030. Precisamente, sobre dicha prórroga está elaborando un informe el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y hasta que no se conozca no se pronunciará la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la antinuclear y ‘climática’, Sara Aagesen. Además, la semana pasada, una delegación de eurodiputados (entre ellos, cuatro españoles) visitó la central extremeña y la zona para evaluar el impacto que su cierre tendría sobre la comarca Campo Arañuelo, y sus trabajadores pidieron celeridad al CSN y que el Gobierno respete el criterio técnico.

Ahora Galán va un poco más allá, al hablar no sólo de la prórroga de Almaraz, sino del resto de centrales nucleares españolas (es accionista de todas, menos de la unidad I de Ascó -que es propiedad al 100% de Endesa-, y las comparte con otras energéticas, excepto la de Cofrentes, que es totalmente de Iberdrola). Galán ha señalado que el uso de la nuclear es “seguro, estable y, además, favorece los precios bajos”, pese a la “enorme” carga impositiva que afronta esta energía en España. Asimismo, ha referido que “países europeos sin centrales nucleares tienen precios estructuralmente altos, unos 20 euros más en comparación con España y Francia”, añadiendo que los que han optado por mantenerlas y han invertido en otras tecnologías renovables tienen precios más bajos que los “que no han construido o que han cerrado las centrales nucleares (por ejemplo, Alemania) y que dependen por completo de la importación de combustible fósiles”. Además, ha defendido que mantener las nucleares en nuestro país supone invertir en energías autóctonas, que es lo que está haciendo China, al apostar por hidroeléctricas, renovables y nuclear “para mantener un mix mucho más competitivo de generación de energía”.

Ante los analistas, el presidente ejecutivo de Iberdrola también ha advertido sobre las intervenciones regulatorias, pues “cualquier intervención en el mercado no servirá para atraer las inversiones que se precisan para poder satisfacer las necesidades de Europa”. Por ello, el ingeniero salmantino apuesta por reducir los impuestos a la electricidad para elevar la competitividad del viejo continente, y más cuando en algunos casos son cinco veces superiores a los de China y EEUU. De cara a España, ha advertido que la eléctrica “se adaptará a las circunstancias” y moldeará sus inversiones y gastos “al marco que se ha definido”, en clara alusión a la tasa de retribución financiera para las redes de distribución eléctrica del 6,58% que ha aprobado la CNMC y que está muy lejos de lo que reclamaba el sector (7%-7,5%) para el periodo 2026-2031. Y por ello, ve mucho más atractivo apostar por las redes en Reino Unido, EEUU o Brasil.

En Iberdrola no temen a Donald Trump y su antipatía por la eólica marina, porque Iberdrola y otras energéticas reclamaron ante los tribunales la suspensión de proyectos... y estos les dieron la razón y les permitieron reanudar las obras. Así, Vineyard Wind 1 “ya está completado”, con 60 de sus 62 turbinas instaladas, y el CEO, Pedro Azagra, ha referido que ya está al 85% de operación, con 52 de los 62 aerogeneradores, y que los dos que faltan se instalarán en los próximos meses.

Vayamos a los resultados de 2025, que han sido buenos y han llevado a proponer una subida del dividendo del 12%, a 0,68 euros por acción, que supera el previsto en su plan estratégico 2025-2028 (0,64 euros), gracias a la evolución de la caja, la reducción de la deuda y diversificación geográfica. Dicho dividendo supondrá un desembolso de 4.500 millones de euros, pero su mejora no ha tenido aplauso bursátil: la cotización asciende sólo un 0,20%, frente a un Ibex 35 que lo hace un 0,95%. 

Los ingresos se han incrementado un 1,8% en 2025, hasta 45.546,8 millones. En esto ha influido la menor producción neta (120.043 gigavatios-hora, un 2,6% menos), destacando el fuerte impulso de la eólica marina (+38,8%) y la solar (+34,8%); a pesar de que se ha incrementado la capacidad instalada (+3,2%), especialmente en baterías (+217,5%). Además, también han descendido los contratos un -5,4%, tanto en luz como en gas y en contadores inteligentes.

Producción y capacidad instalada de Iberdrola en 2025

El margen bruto reportado ha crecido un 4%, a 24.828,7 millones, debido a los mayores ingresos, los menores aprovisionamientos y el reconocimiento de costes pasados en EEUU por 530 millones. El resultado bruto de explotación (ebitda) reportado ha descendido un 1,5%, a 16.592,4 millones, incluyendo las plusvalías de la venta de contadores inteligentes en Reino Unido y de la venta del negocio en México, y el buen desempeño en el negocio de redes. Por su parte, el beneficio neto ha crecido un 12%, alcanzando el récord de 6.285 millones; y si se excluyen las plusvalías citadas, los costes pasados en EEUU y otros ajustes, el beneficio neto ajustado ha sido de 6.231 millones, un 10% superior al de 2024.

Respecto a las inversiones, Iberdrola ha destacado de que la cifra ha alcanzado los 14.460 millones, incluyendo la compra del 30,3% de Previ en su filial brasileña (Neoenergia) por 1.897 millones. De esas inversiones, 8.975 millones se han destinado al negocio de redes y 5.260 millones al de renovables, instalando más de 2.700 megavatios (MW). Eso sí, la eléctrica ha presumido del descenso de la deuda financiera neta ajustada en 1.500 millones, desde 51.672 millones a 50.182 millones; y de la deuda financiera neta de 52.667 millones a 51.755 millones, pero siguen siendo cifras elevadas, pese a la mejora del ratio sobre ebitda de 3,4 a 3,02 veces. 

Y sobre la sucesión y la posible dinastía que quiere imponer en Iberdrola, Galán no se ha pronunciado. Ya saben que tiene a sus dos hijos varones (Ignacio y Pablo) y a uno de sus dos yernos (David Mesonero) trabajando allí.