
Ignacio S. Galán (75 años), presidente ejecutivo de Iberdrola, no está dispuesto a dejar la eólica marina en EEUU, a pesar de que no le gusta nada a Donald Trump, y se atreve a retar a este último. Y es que la eléctrica ha recurrido ante los tribunales la paralización de las obras del parque eólico marino Vineyard Wind 1.
Recuerdan que Iberdrola y su socio en dicho proyecto, el fondo Copenhagen Infraestructure Partners (CIP), crearon una empresa conjunta denominada Vineyard Wind que levanta dicho parque con una inversión de unos 2.700 millones de euros (que están garantizados a través de contratos con las tres principales eléctricas del estado de Massachusetts) para cubrir la demanda de unos 400.000 hogares y empresas de dicho estado, con una capacidad instalada de 806 megavatios (MW) a través de 62 turbinas. Ahora ha sido a través de dicha empresa, desde la que Iberdrola y CIP han acudido al tribunal federal de Massachusetts para obtener una orden judicial contra la suspensión de todos los contratos de arrendamiento de parques eólicos marinos, incluidos los que están en construcción, que decretó la Administración Trump el pasado 22 de diciembre, por lo que ese día no le tocó el Gordo de la Lotería de Navidad a la eléctrica precisamente…
Iberdrola y CIP, a través de Vineyard Wind, han presentado una orden de restricción temporal y una medida cautelar impugnando la citada suspensión que emitió la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM, por sus siglas en inglés) del Departamento del Interior de EEUU y detuvo las obras de cinco parques eólicos marinos alegando problemas de seguridad nacional porque podían interferir con las señales de radar. La citada empresa conjunta alega que dicha suspensión “viola la legislación aplicable y, de no ser prontamente derogada, provocará daños inmediatos e irreparables al proyecto y a las comunidades que se beneficiarán de esta fuente crucial de energía para la región de Nueva Inglaterra”.
A pesar de que Iberdrola ha señalado que la suspensión de Vineyard Wind 1 sólo afectaba al 20% del proyecto, en concreto a los activos que no estaban en operación. En dicho proyecto, ya sólo le quedaban dos de las 62 aerogeneradores totales por instalar y tienen ya 44 operando y otras seis preparadas para entrar en funcionamiento. Eso sí, el pasado septiembre, la Administración Trump ya puso el foco en otros proyectos eólicos marinos de Iberdrola (New England Wind 1 y 2) para los que retiró la autorización de construcción, aunque las obras aún no habían comenzado.
Recuerden que la eléctrica que dirige Galán está combinando expansión y repliegue al mismo tiempo en los últimos años. Dado que se le han acabado algunos vectores de crecimiento como la energía solar y la eólica marina (sobre todo, en EEUU por culpa de Trump... aunque ahora podría tener algún signo de optimismo) y aún no saben que pasará con la nuclear en España, ha recurrido a las redes eléctricas como gran apuesta, pero probablemente destine mucho más a las de EEUU, Reino Unido y Brasil que a las de España... y más porque la CNMC ha fijado una tasa de retribución del 6,58%, inferior a la que pedía el sector energético. Y en paralelo, Iberdrola ha pasado a controlar el 100% de sus filiales en EEUU (Avangrid) y Brasil (Neoenergia), y este año celebra su 125 aniversario, al que dio el pistoletazo de salida con la compra masiva de portadas de periódicos y la venta de una hidroeléctrica en Brasil. Sin embargo, la eléctrica no sólo debe de estar pendiente del plan estratégico y de los obstáculos que se le plantean para el mismo, sino también de que no ha gustado la elección de Pedro Azagra (quien estuvo al frente de la filial estadounidense Avangrid) como CEO, aunque Galán sigue siendo el que manda como presidente ejecutivo que es... Y al hilo de esto último, no hay que olvidar que aún está pendiente su sucesión, algo para lo que conviene recordar que Galán ya tiene a sus dos hijos varones y a uno de sus dos yernos trabajando en Iberdrola: Ignacio Sánchez-Galán García-Tabernero es director de Compras y de Servicios Globales desde hace tiempo; su hermano Pablo se incorporó el pasado septiembre a Iberdrola | bp pulse, la sociedad que comparten al 50% la eléctrica y la petrolera británica BP para desplegar infraestructura de recarga pública rápida y ultrarrápida para vehículos eléctricos en España y Portugal; y su cuñado David Mesonero trabajó en Siemens Gamesa (cuando aún era algo española y no 100% alemana) y en PRISA (grupo mediático al que Galán retiró publicidad durante un tiempo) antes de llegar a la eléctrica, donde es director de Desarrollo Corporativo y suena como posible sucesor de José Sáinz Armada (66 años) en el cargo de director financiero.
Ahora tanto Iberdrola como CIP han decidido acudir a los tribunales, después de los fallos favorables que han obtenido otras compañías por la suspensión de las obras de sus parques eólicos: Orsted, el fondo Global Infraestructure Partners -GIP-, que es parte de BlackRock) y Equinor, y a la espera de que se conozca la decisión sobre el recurso de Dominion Energy. El pasado lunes 12, el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia concedió la medida cautelar pedida por Revolution Wind (sociedad que comparten al 50% Orsted y GIP, y levanta el proyecto del mismo nombre, de 704 MW, frente a la costa de Rhode Island). Recuerden que Orsted es una energética danesa y la mayor promotora mundial de eólica marina, y el pasado agosto, la Administración Trump ya vetó el proyecto Revolution Wind, pero un mes después el juez dio la razón a Orsted, claro que la Casa Blanca no se rindió y suspendió las obras el pasado 22 diciembre, pero finalmente Orsted y GIP recurrieron a un tribunal… y este les ha dado la razón, pero no hay que olvidar que también tienen otro proyecto suspendido: Sunrise Wind, de 924 MW, frente a la costa de Nueva York.
Días más tarde, el jueves 15, la energética noruega Equinor recibió un fallo favorable del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia para el proyecto Empire Wind 1, que tendrá 54 turbinas y una potencia de 810 MW para dar energía a 500.000 hogares neoyorquinos. Y por cierto, la decisión judicial ha llegado un día antes de que Orsted cancelara el proyecto por los sobrecostes que acumula debido a su retraso. Recuerden que el veto de Trump del pasado agosto, pese al fallo favorable de un juez un mes más tarde, no impidió que Orsted anunciara el recorte de 2.000 empleos, el 25% de la plantilla, para centrarse más en Europa.
La Administración Trump también suspendió el pasado 22 de diciembre el proyecto eólico marino Coastal Virginia Offshore Wind, que desarrolla Dominion Energy, de 2.600 MW, frente a las costas del estado de Virginia. Esta compañía ha recurrido la paralización ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia el pasado 2 de enero y está esperando a conocer la decisión.













