Siempre estaré agradecido a Lázaro Carreter, porque fue uno de los tipos que me enseñó a escribir, por ejemplo, con aquel librito por el que hemos pasado tantos escolares españoles: ¿Cómo se comenta un texto literario?

En la Festividad de la Santísima Trinidad traigo a colación al que fuera enorme presidente de la Real Academia Española de la Lengua. Cuando yo era joven, y les aseguro que un día lo fui, le hice varias entrevistas a Lázaro Carreter para distintos medios. En una de ellas le pregunté qué le hubiera gustado ser si no hubiera podido ser lo que era:

-Monje de clausura -respondió-, es el colmo de la maravilla.  

La Festividad de la Santísima Trinidad que este año 2026 cae en domingo 31 de mayo, entre Pentecostés y el Corpus Christi, es el día que la Iglesia dedica a las órdenes de clausura, a la vida consagrada, a esas existencias de soledad y silencio de almas que viven al margen del mundo... dichosas ellas.

De entrada, mentira lo de soledad, tienen la mejor compañía, la que nunca cansa, y mentira lo de silencio: están siempre hablando. La oración cristiana no es meditación oriental, es charla, tertulia, chateo con Cristo. Ergo, ni soledad ni silencio, pero ustedes ya me entienden...

Y no hablo de un puñado de tíos raros,  apenas significativo. En España viven y rezan 8.000 monjes y monjas de clausura, según la memoria de actividades de la Iglesia: un respeto.

1.Pero hoy es la Fiesta de la Santísima Trinidad y conviene aclarar ciertas confusiones: Trinidad divina: uno es igual a tres y tres es igual a uno. Está clarísimo... pues no: uno no son tres ni tres son uno. Una cosa es que algo sea un misterio y otra cosa es que sea una memez. Tres no es uno ni uno son tres. De lo que hablamos es de tres personas distintas en una sola naturaleza.

A ver, chaval, la enciclopedia: naturaleza es aquello que responde a la pregunta; '¿qué es?'; persona responde a la pregunta ¿quién es?

Un hombre posee naturaleza humana pero se llama Pepe. Otro tiene naturaleza igualmente humana pero es otra persona, de nombre Juan. ¿Agota esto el misterio de la Santísima Trinidad? No, pero un misterio es aquello sobre lo que no podemos entenderlo todo pero sí participar algo.

2.Y si la Santísima Trinidad no nos sirve para mucho, ¿por qué Jesucristo se empeñó en aludir a ello una y otra vez? En primer lugar, por amor. Antes que nada, los enamorados se dedican a contarle a su amada todo sobre sí mismos, como muestra de confianza. Pues el Hijo de Dios, lo mismo con el hombre.

3.Y lo más atrevido, ¿por qué existe la Santísima Trinidad? Mi osadía es grande pero adelanto una interpretación: Dios es uno pero también trino, Dios 'inventó' la Santísima Trinidad porque Dios es amor y necesitaba introducir en su propia esencia el amor entre tres personas. Para el amor, al menos se necesitan dos, porque el amor es entrega y, si no hay otro, ¿a quién le entregas tu 'yo’?