
El invierno lluvioso le ha dado un nuevo plazo a su inacción en redes -forzada- y a su fracaso en eólica marina y en hidrógeno. Pero esa es la mejor virtud de Galán: siempre se anticipa y cuando por anticipado, se equivoca, es aún más veloz en el retroceso.
A sus 75 años. Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, se encuentra bien de salud. Pretende seguir cinco años más, hasta los ochenta, y utilizar este quinquenio para establecer la dinastía de los Galán. Ya están dentro tres candidatos a príncipe heredero: su yerno, David Mesonero, su hijo mayor, Ignacio y ahora el hijo, pequeño, Pablo, ingeniero y, según los corrillos, el favorito de su padre.
Se repite el proyecto Botín: el cántabro consiguió imponer la dinastía en un mundo controlado por los fondos, de naturaleza republicana. Pero Galán no ha dedicado el mismo esfuerzo formativo a sus vástagos que Emilio Botín
Las dinastías no gustan a los fondos. Los principales accionistas de Iberdrola son los cataríes, con un 8%, seguidos de BlackRock, el megafondo de Larry Fink que cuenta con un 5%. Prro callan ante los beneficios que les proporiona la buena gestión de Galán. Personalmente no hay quien le aguante pero la cuenta de rtesultados continúa pujante y la capitalización, también.
Se siente fuerte Galán, con el Consejo de Administración más sumiso del Ibex35 y está dispuesto a aguantar otros cinco años más mientras decide quién es su príncipe heredero. Se repite así el proyecto Botín: el cántabro consiguió imponer la dinastía en un mundo controlado por los fondos, de naturaleza republicana. Pero ojo, Galán no ha dedicado el mismo esfuerzo formativo que Emilio Botín a sus vástagos. Y en cualquier caso, ¿quién dice que no puede haber competencia entre hermanos?
Y todo esto, naturalmente, para cuando caiga Pedro Sánchez. Las sucesiones y los cambios corporativos son el caldo ideal para que actúe el intervenciosmita Pedro. Acuérdense de Telefónica.
¿A Galán le puede sustituir el actual CEO, Pedro Azagra? ¿A que no?
Mientras tanto, en el día a día, tras el varapalo sufrido en Estados Unidos, Galán se aferra a un invierno lluvioso que le ha dado un nuevo respiro ante la inacción en redes -forzada por el Gobierno, ciertamente- y a su fracaso en eólica marina y en hidrógeno. Iberdrola se encuentra al frente de la producción hidroeléctrica.
Por si acaso: ¿le puede sustituir el actual CEO, Pedro Azagra? ¿A que no?











