
Deloitte ha puesto los puntos sobre las íes en el debate nuclear en nuestro país al ofrecer algunas cifras de lo que afecta a la industria española y a su competitividad. Y es que ha advertido que extender la vida útil de las centrales nucleares permitiría que la industria de nuestro país se ahorrara 1.400 millones de euros anuales en costes energéticos.
Así lo ha expuesto Laureano Álvarez, socio de Energía de Monittor Deloitte, en la jornada ‘El papel de la energía nuclear en la competitividad industrial’ que la auditora ha organizado junto a la CEOE, donde se ha presentado un informe sobre dicho tema. Al comienzo de su intervención, ha referido que el debate en España es complejo, pero “el rol de la energía debería ser sencillo si se aplicaran criterios técnicos y de estrategia y no aspectos políticos y otro tipo de consideraciones. La energía, como saben, es fundamental en muchos ámbitos y uno de ellos es la industria... y más cuando en los últimos años han cobrado relevancia las cuestiones de la competitividad y la autonomía estratégica. Álvarez ha señalado que “Europa ha sufrido una tercerización y la industria ha ido perdiendo peso”, pero en el caso de España esto es aún más negativo, porque su peso está en torno al 16% del PIB, frente a la media de la UE del 20%. La industria española aporta unos 150.000 millones de euros en valor añadido bruto y cuenta con 2,2 millones de empleos directos, pero sus empresas afrontan un coste energético que, de media, equivale al 25% de su beneficio (aunque también hay desigualdades entre tipo de industria, y para las de metalurgia es del 95% y para las de química y cerámica es del 40%). En total, los costes energéticos para la industria de nuestro país suponen 15.500 millones anuales, su segundo gran gasto, después de los costes de personal, que ascienden a 90.000 millones.
A las industrias les preocupan los costes energéticos y más por su aumento y la elevada volatilidad que han afrontado en los últimos años. Álvarez ha referido que dichos costes fueron de 11.227 millones en 2019, pero se dispararon a 24.655 millones en 2022, sobre todo, por la guerra de Ucrania y el alto precio del gas; y después descendieron a 15.548 millones en 2023. Ahora el consumo de electricidad de la industria está en torno a los 70 teravatios-hora (TWh), pero Álvarez ha apuntado que la cifra crecerá porque “se están electrificando cada vez más procesos industriales” y también lo prevé la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Eso sí, hay que tener en cuenta que “las industrias operan con procesos que requieren un uso intensivo de energía y en muchos casos superan las 6.000 horas anuales”, y la energía nuclear produjo 55 TWh y operó 7.700 horas en 2024, por lo que ofrece el respaldo firme que requieren los procesos industriales, y además, produce muchas más horas que la solar y la eólica juntas y con mucha menor potencia instalada (5,5% del total que hay en nuestro país).
Hay que tener en cuenta que “las industrias operan con procesos que requieren un uso intensivo de energía y en muchos casos superan las 6.000 horas anuales”, y la energía nuclear produjo 55 TWh y operó 7.700 horas en 2024, por lo que ofrece el respaldo firme que requieren los procesos industriales
Laureano Álvarez ha subrayado que el escenario ha cambiado totalmente respecto a 2019, cuando se acordó el cierre progresivo de los reactores entre 2027 y 2035: el despliegue de renovables y de almacenamiento (baterías y bombeo) es mucho menor al esperado y ha crecido la relevancia de la seguridad de suministro y de la competitividad. Por ello, es clave “el replanteamiento de las hipótesis y de las decisiones”, ¿le escuchará el Gobierno, especialmente, la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, y el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard? Y es que en el informe elaborado por Deloitte, se recoge que el precio de la electricidad se reduciría en 14 euros por megavatios-hora (€/MWh) si se prorrogan las nucleares en lugar de tener todas cerradas en 2035, y se añadiría un 1 €/MWh de ahorro por las mejoras tecnológicas de las baterías. Todo esto en un contexto de aumento de la demanda, por lo que el ahorro de los costes eléctricos para la industria española ascendería a 1.400 millones anuales y también se ahorraría la emisión de 14 millones de toneladas de CO2 al año, al tiempo que se reforzaría el sistema eléctrico con un suministro firme y desestacionalizado. Estos dos últimos aspectos ya no son baladí y mucho menos tras el gran apagón que vivió la Península Ibérica el pasado 28 de abril.
El socio de Monitor Deloitte ha recordado que la generación nuclear “es como un seguro y amortigua la volatilidad en precios, como se vio con la crisis energética de 2022, cuando la nuclear permitió ahorrar más de 5.000 millones de euros (0,4% del PIB español) en costes energéticos”. Por tanto, en su opinión, “tiene todo el sentido la extensión de las centrales nucleares para reforzar la competitividad industrial en España” y no sólo porque generen electricidad de forma desestacionalizada y es constante a lo largo del día, sino también porque “el escenario ha cambiado respecto a 2019, no estamos cumpliendo los objetivos (en alusión a los fijados en el PNIEC) y el escenario geopolítico es mucho más complicado”.












