
Este año tendrán lugar las elecciones de mitad de mandato, en las cuales se renueva la totalidad del Congreso, un tercio del Senado y 39 de los 50 ejecutivos estatales. Por eso, es importante analizar el panorama y las contiendas electorales más relevantes, y ello nos lleva esta semana a Texas, donde el próximo martes tendrán lugar las primarias al senado federal, donde como seguidamente veremos se presenta una sorprendente contienda.
Con casi treinta y dos millones de habitantes, Texas es el segundo Estado más poblado de Estados Unidos, y el principal feudo republicano de Estados Unidos junto con Florida, tercer Estado más poblado. El Estado de la Estrella Solitaria es también uno de los motores económicos del país, con una economía en plena expansión, gracias a las políticas liberales en materia fiscal y en favor de la independencia energética, que además se está viendo beneficiado como ya contamos en Hispanidad por el éxodo masivo de Estados demócratas a republicanos, como consecuencia de las políticas demócratas que están llevando al estancamiento económico y a la inseguridad en las calles.
Además, todo apunta a que Texas superará en número de habitantes en las próximas décadas a la progresista California, todavía primera en población. No hay más que ver que en el último lustro, mientras que Texas ha ganado casi tres millones de habitantes, California ha perdido población.
Por este motivo, adquiere gran relevancia todo lo que ocurra en las elecciones en dicho Estado. Por el flanco republicano, ocurre algo ciertamente sorprendente como es que el actual senador John Cornyn que representa desde el año 2002 a Texas en la Cámara Alta, y que se presenta a la reelección para su quinto mandato, afronta una dura contienda en las primarias de su partido, donde ha sido desafiado por el fiscal general del Estado, Ken Paxton, y por el joven y popular congresista afroamericano, Wesley Hunt. La cuestión no es baladí, Cornyn es uno de los senadores más veteranos de los conservadores, que además de ocupar en la actualidad la relevante presidente del comité de Narcóticos del Senado, entre 2013 y 2019 fue el número dos de los republicanos en la Cámara Alta.
Aunque los tres candidatos son defensores de la valores conservadores y cristianos, el empuje de Paxton y de Hunt se debe a que, aunque en los últimos años se ha alineado con el trumpismo, Cornyn siempre ha generado suspicacias entre las bases texanas del partido por su simpatía hacia el establishment histórico del partido. El mejor ejemplo lo tenemos en la cuestión del aborto, donde aunque Cornyn se considera provida, el entusiasmo en la defensa del no nacido es más evidente en Paxton y Hunt. El primero, de hecho, concedió el día libre a los empleados de la fiscalía general que dirige para festejar el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos que eliminó el precedente de Roe contra Wade, poniendo fin a la protección legal del aborto en Estados Unidos, dejando libertad a los Estados para regular el mismo o prohibirlo. Y de hecho Paxton ha sido un aliado fundamental del gobernador Greg Abbott, también republicano, para el desarrollo de la legislación provida del Estado, una de las más importantes y que ha sido emulada por otros Estados republicanos. Abbott se presenta a su cuarto mandato en noviembre, si bien no goza de oposición alguna en las primarias republicanas.
La contienda a tres bandas no puede estar más ajustada por cuanto las urnas se abrirán el próximo martes, y según la media de sondeos que elabora Real Clear Politics, iría en cabeza Paxton con algo más del 32% de los votos, con una ventaja mínima sobre Cornyn que se encuentra en el 29%, y todavía no se puede descartar a Hunt que se encuentra por encima del 20% en muchos sondeos.
El presidente Trump no ha apoyado a ninguno de los tres candidatos para garantizar la neutralidad en la contienda.
Por el lado demócrata, la batalla se centra entre la congresista federal Jasmine Crockett, más cercana a la izquierda radical del partido y el congresista estatal James Talarico, que si bien lleva meses preparando a conciencia la campaña y se le considera una estrella emergente en la formación progresista, está perdiendo fuelle en las últimas semanas. Talarico es un candidato que aparenta ser moderado. Está formado en el Seminario Presbiteriano de Austin, es nieto de reverendo protestante, y se considera como un “cristiano devoto”. Sin embargo, tras esta imagen, Talarico en realidad afirma ser un cristiano muy preocupado por lo que denomina el “cáncer del nacionalismo cristiano”, es favorable al aborto y defensor de la ideología LGTBi. Su campaña recuerda mucho a la de otro demócrata texano que presentó una campaña similar de apariencia moderada como es el excongresista Beto O’Rourke, el denominado “Kennedy de Texas”, que fue candidato al senado en 2018 y a gobernador en 2022, siendo derrotado respectivamente por Ted Cruz y Greg Abbott. O’Rourke también concurrió a las primarias presidenciales demócratas en 2020.










