Santander y Mastercard realizaron con éxito, este lunes, una prueba piloto sobre comercio agéntico, que no es otra cosa que compras hechas íntegramente con inteligencia artificial, sin intervención humana, tampoco en el momento del pago.

Todavía no hemos llegado a ese extremo, al menos en Europa, pero todo llegará y lo hará más pronto que tarde. De momento, lo que hicieron el Santander y Mastercard fue una transacción automatizada en nombre de un cliente, desde el principio hasta el final, incluido el pago, pero dentro de los parámetros designados por el cliente.

En otras palabras, en esta prueba, inédita en Europa hasta este momento, la IA no decidió nada, sino que se limitó a cumplir unos parámetros exigentes y previamente fijados. Ahora bien, y esto es lo peligroso, esto no es más que el primer paso para que sea la IA la que decida finalmente qué comprar y qué no.

Por ejemplo, si una persona con sobrepeso quiere comprar una tarta de chocolate, la IA le dirá que no puede y le comprará un yogur natural desnatado… por el bien de su salud, naturalmente. ¿Dónde quedará entonces la libertad humana?

Esto, que parece ciencia ficción, en realidad está más cerca de suceder de lo que creemos, y no sólo con asuntos relacionados con la salud. Pensemos un momento en la histeria climática que nos invade y la prohibición para que circulen coches sin etiqueta. ¿Compraría nuestra IA un coche de segunda mano sin etiqueta? Ni siquiera estaría entre las opciones.

Mucho cuidado con el comercio agéntico. Se empieza aceptando la IA por comodidad y se termina haciendo lo que nos ordena la IA. Siempre por nuestro bien, claro está.