
Las energías renovables se mueven ahora en un contexto donde confluyen varios fenómenos a la vez: la burbuja, la especulación y el reflujo. Así se puede ver en los últimos movimientos que hacen o planean el fondo Brookfield o las compañías Galp y Orsted, que se han lanzado a vender activos en España.
Como saben, en nuestro país existe una burbuja verde y especulativa con las renovables que es doble: por un lado, numerosas de sus empresas cotizan con sonoras alzas y caídas; y por otro, se dan múltiples operaciones de ventas de compañías, proyectos, carteras e incluso partes de todas las anteriores, tanto de activos que estén funcionando como en construcción o en proceso de empezar a levantarse. Al mismo tiempo, España no escapa al fenómeno mundial del reflujo que se está dando, porque ahora prima la economía sobre la ecología, y se ha empezado a acabar el chollo que tenían, especialmente los fondos de inversión, con las renovables. Un reflujo que ya se ha ido viendo en movimientos de los fondos Apollo, BlackRock, JP Morgan, Goldman Sachs, Brookfield… y también de empresas del sector energético.
Ahora no sólo prima la economía sobre la economía, sino que fondos y compañías buscan desinversiones, con plusvalías, por supuesto, para así poder reorientar sus planes e invertir en otros sitios y activos más rentables. Además, en el caso de España, también se les está empezando a agotar la paciencia y ya no aguantan tanto la lentitud de los permisos ni tampoco el hecho de que el Gobierno siga sin afrontar la urgente inversión en redes eléctricas.
En este contexto, hace unos meses se conoció que el fondo Brookfield quería vender X-Elio, pero no a cualquier precio: pedía más de 2.000 millones de euros, según avanzaba El Economista… por lo que compró en su día por 1.440 millones en dos pasos. X-Elio es un desarrollador de energía solar fotovoltaica que tiene sus orígenes en 2005, cuando lo fundó la familia Riberas (que es el primer accionista de Gestamp y de CIE Automotive, entre otras empresas, a través del holding Acek Desarrollo y Gestión Industrial) y bajo el nombre de Gestamp Solar. Diez años más tarde, esta familia abrió las puertas al fondo estadounidense y muy especulativo KKR, que se hizo con el 80%; y en julio de 2019, los Riberas decidieron salir y vender su 20%. Aprovechando la ocasión y que X-Elio valía 880 millones, KKR redujo su participación del 80% al 50% y el fondo Brookfield se hizo con el otro 50% al comprar las participaciónes que vendían los Riberas (20%) y KKR (30%). Más adelante, en 2023, KKR decidió abandonar el barco y vender su mitad, cuando el valor de X-Elio se estimaba en 2.000 millones, y el fondo canadiense compró su parte por 1.000 millones y se hizo con el control del 100%.
Como bien saben, los fondos de inversión suelen tener un horizonte de estar unos cinco años en una empresa… y Brookfield ya lleva más de seis en X-Elio, por lo que busca darle el pase, con plusvalías, por supuesto. Ahora, la valoración de este desarrollador de energía solar fotovoltaica supera los 3.000 millones y alcanzaría los 4.000 millones, incluyendo la deuda, según fuentes financieras que cita Cinco Días. O sea, que el fondo canadiense podría llevarse una tajada aún mayor de la que preveía hace unos meses… y no sería su primera desinversión en España: en 2024 vendió Saeta Yield al colocárse a la compañía de energías renovables emiratí Masdar por unos 1.200 millones y también algunas plantas solares a los fondos DWS Infrastructure y EQT.
A las desinversiones en renovables en España se ha sumado la petrolera portuguesa Galp, que recientemente ha anunciado un acuerdo con Moeve (antes Cepsa) para fusionar sus refinerías y estaciones de servicio. Galp venderá 525 megavatios (MW) fotovoltaicos a la plataforma Ignis, en concreto, se trata de cinco proyectos que ya están listos para construir, tras acabar los estudios técnicos, permisos, licencias ambientales y acuerdos de interconexión. La petrolera portuguesa ha aprovechado el interés de Ignis en crecer en renovables para sus proyectos de hidrógeno renovable (donde tiene una alianza con KKR) y derivados. Además, ha colocado otro paquete de activos de menor tamaño a Cobra, la ingeniería y constructora que Vinci compró a ACS,... y ahora la francesa quiere comerse a toda la constructora que preside Florentino Pérez.
Y a las desinversiones de Brookfield y Galp se suman las anunciadas por Orsted. Esta energética danesa y mayor promotora mundial de eólica marina, que tiene entre sus accionistas a la petrolera estatal noruega Equinor, ha anunciado que venderá todo su negocio terrestre europeo al fondo Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) por 1.440 millones. En concreto, se trata de proyectos de eólica terrestre, solar y almacenamiento en baterías, de los 578 MW están operativos, otros 248 MW en construcción y otros en desarrollo. Dichos activos se encuentran repartidos entre varios países: Irlanda, Reino Unido, Alemania y España. Eso sí, Orsted mantendrá su negocio terrestre en EEUU, que se gestiona de forma independiente desde el pasado octubre; y podrá reorientar su foco hacia la eólica marina en sus principales mercados europeos, donde prevé que se licite una cantidad significativa de capacidad en los próximos años (por ejemplo, en nuestro país se acaba de anunciar el inicio de las subastas de dicha energía). No olviden que en eólica marina, Orsted y otras compañías y fondos han tenido problemas en EEUU en los últimos meses, sobre todo, cuando el pasado 22 de diciembre, Donald Trump suspendó las obras de algunos proyectos… pero los afectados (Orsted; el fondo Global Infraestructure Partners -GIP-, que es parte de BlackRock; Equinor; Dominion Energy; e Iberdrola) han recurrido a los tribunales y les han dado la razón, por lo que han podido reanudar las obras.
Y por cierto, el fondo CIP no sólo compra, como se ve ahora con el negocio terrestre europeo de Orsted, sino que también vende. Hace unos meses, en España, el fondo danés mostró su deseo de querer vender su 51% del parque eólico Monegros, que lleva operativo cuatro años.













