
Vinci quiere comerse a ACS, según fuentes de la propia constructora francesa, cuyo primer ejecutivo es Pier Anjolras, director general. Estamos hablando de una empresa que capitaliza 67.000 millones de euros, mientras ACS vale en bolsa 25.000, casi el triple, de acuerdo, pero, el principal problema que tiene ACS para defenderse de un ataque galo es que Florentino Pérez no tiene sucesor en la propiedad, que en la gestión bien podría serlo Juan Santamaría, que no lo está haciendo nada mal. La estructura accionarial de ACS es mucho más potente que la de Vinci. De hecho, entre Florentino y Criteria, representada en el consejo de ACS por el vicepresidente, Isidro Fainé, controlan el 25% del capital. Por contra, Vinci es una empresa dominada por los fondos, con más de la mitad de las acciones y con un 11% en poder de empleados y ex empleados.
El 57% de Vinci son fondos, el 23% de ACS son dos aliados: Florentino Pérez e Isidro Fainé, presidente y vicepresidente
Ahora bien, Vinci es una empresa francesa. Y si algo caracteriza a las grandes compañías francesas es que todas ellas se gestionan mirando hacia el Elíseo. Por ejemplo, a nadie le asombró que en 2023 el gobierno francés diera un aviso a Vinci con un nuevo impuesto sobre las concesionarias. ¿Por qué? Porque le vino en gana y, como aviso para navegantes. Ya se sabe que los inventores de la Ilustración no son muy dados al liberalismo. Y si no, trate usted de comprar una empresa en Francia: todas son estratégicas. Recuerden que el gobierno francés se opuso a la compra de Danone, alegando que se trataba de una empresa... estratégica. Al parecer, la soberanía del país depende del yogurt con stracciatella. O, recuerden cuando Sacyr quiso comprar Eiffage. Se aliaron el Gobierno con el regulador bursátil galo, una verdadera vergüenza en la Europa del libre comercio.
En definitiva, puede que la fusión tenga sentido, dada la diversificación geográfica de ambas compañías, pero es que los franceses, en toda fusión no buscan crecer, sólo buscan mandar.
Y, por cierto, son dos viejos conocidos, porque Vinci ya adquirió la empresa de ingeniería de ACS, Cobra. Ahora, al parecer, la quiere toda entera.










