
El absentismo laboral es un grave problema en España, con unas elevadas cifras que le sitúan como el tercer país con el nivel más alto de la OCDE... al tiempo que sigue en los primeros puestos del paro, por lo que no sólo se trata de bajas medidas, sino también de un exceso de vagancia, que está saliendo muy caro a las empresas. Las del sector del automóvil español no se libran y ya han ido dando avisos (por ejemplo, el fabricante de neumáticos Michelin), pero ahora la realidad es aún más dura: “Cada día 5.200 trabajadores faltan a su puesto de trabajo, lo que equivale a una fábrica parada”, ha señalado José López-Tafall, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).
En la presentación del Informe Anual de Anfac correspondiente a 2025, López-Tafall ha referido que de esos 5.200 trabajadores “puede que ninguno esté de baja por motivos injustificados”, pero ha aprovechado para subrayar que “el proceso de vuelta de una baja laboral a la actividad no es fluido”. Y ese elevado absentismo acaba provocando pérdida de competitividad en uno de los principales motores económicos del país.
En 2025, los asociados de Anfac alcanzaron una inversión récord de 3.197 millones de euros, lo que supone un 24,7% más que el año anterior. Todo ello, a pesar de hundirse su beneficio neto un 56,3%, hasta 853,8 millones, y con una facturación que ha ascendido a 80.315 millones (+3,8%). Dicha inversión se explica por el esfuerzo por cambiar estrategias y la transformación de las fábricas para irse adaptando a los electrificados (100% eléctricos e híbridos enchufables), y se ha dado al mismo tiempo que la recaudación fiscal ha crecido un 4%, a 41.995 millones, y se ha mantenido estable la cifra de empleados en 53.943, pese al elevado absentismo y la menor producción por los problemas en algunos mercados (sobre todo, Francia y Alemania) y el proceso de transformación de las fábricas.
Nuestro país sigue siendo el segundo productor automovilístico de Europa, aunque ha pasado del octavo al noveno del mundo al ser adelantado por Brasil y la fabricación se mueve a la baja desde 2023. Eso sí, cuenta con 16 plantas que fabrican 40 modelos de 18 marcas distintas. En 2025, la producción de los socios de Anfac se ha situado en 2,274 millones de unidades, un 4,3% menor a la del año anterior y lejos de los 2,82 millones de tiempos preCovid, o sea, de 2019. En el primer semestre de este año, se han producido 994.400 unidades, un 1% menos que en el mismo periodo de 2024, y López-Tafall ha anunciado que la previsión es terminar el año en el entorno de 2,26 millones de vehículos fabricados en las plantas españolas.
Claro que el mercado de turismos va dando alegrías: cerró 2025 con casi 1,149 millones de unidades vendidas, un 13% más que en 2024 y acortando la distancia respecto a la cifra preCovid (1,258 millones), pero al mismo tiempo se está disparando la colonización de marcas chinas. Entre enero y junio de este año, las ventas han alcanzado las 647.711 unidades (+6,2%) y la previsión es cerrar diciembre con un total de 1,2 millones, de los que unos 300.000 serán turismos electrificados. Eso sí, Anfac considera que es necesario poner en marcha cuanto antes el Plan España Auto 2030 (algo que el Gobierno dice que ocurrirá antes de que acabe este mes) y mantener los incentivos para seguir estimulando al mercado.
López-Tafall considera que no sólo podemos centrarnos sólo en el futuro sino en los factores de competitividad (impacto económico, costes energéticos, inversión en I+D+i, talento, infraestructura y desarrollo industrial, marco regulatorio y demanda). Al hilo de esto, ha celebrado el anuncio de la reducción progresiva del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE) -más conocido como el del 7%- y su eliminación en 2028, algo que llevaban reclamando industrias y empresas durante bastante tiempo, y que ha supuesto “un esfuerzo para consumidores y empresas industriales para financiar las renovables” (en concreto, el déficit de tarifa que generó José Luis Rodríguez Zapatero con sus generosísimas primas y que no acabaremos de pagar hasta 2028)”. Ahora el director general de Anfac cree que sería adecuado que dicho se esfuerzo se refleje en costes energéticos más bajos y propone que también descienda el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) -que ha estado suspendido algunos meses como parte de las medidas para amortiguar el impacto de la guerra de Irán-.
Y para mantener la competitividad española, López-Tafall ve clave no sólo disponer de energía limpia y barata, sino también reforzar los incentivos a la I+D+i, mantener el marco de flexibilidad laboral y reducir el absentismo laboral (que supera ya el 9% y se ha incrementado en más de un 50% desde 2018). “Estamos en plena etapa de transformación y no podemos permitirnos perder los factores que han hecho competitiva a la automoción española. Energía a precios competitivos, sin recargas fiscales; incentivos a la innovación al menos al mismo nivel que de los grandes países europeos; mantener la flexibilidad laboral pactada en los centros de trabajo, como es tradición del sector; y una política decidida de reducción del absentismo son condiciones necesarias para que España siga atrayendo inversión y producción. El Plan España Auto 2030 marca el camino y ahora toca ejecutarlo entre todos”, ha añadido.












