La relación del Partido Demócrata con las mujeres ha sido siempre el clásico ejemplo de hipocresía progresista. Si bien la formación de izquierda se considera como el adalid de la defensa de los derechos de las mujeres, lo cierto es que los casos más graves de conductas inapropiadas hacia ellas suelen corresponder a candidatos del partido.

Desde el expresidente Bill Clinton con el escándalo Lewinsky, pasando por el #metoo que se llevó por delante al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, perteneciente a una sólida dinastía política demócrata, hasta las presentes elecciones de mitad de mandato, donde se disparan los episodios de gravedad de índole sexual.

Si hace unas semanas, el congresista demócrata, Eric Swalwell, principal favorito para convertirse en gobernador de California, se vio obligado a renunciar a su campaña, por cuanto hasta cinco mujeres le acusaron de drogarlas y violarlas, ahora otro desagradable episodio se ha llevado por delante la candidatura de Graham Platner al senado por Maine, acusado también de violación.

Supone un duro golpe para los intereses del partido de Barack Obama, por cuanto el escaño por Maine en juego que ocupa la senadora republicana Susan Collins desde 1997 es uno de los principales asientos que los demócratas pretendían arrebatar a los conservadores en noviembre, y el resultado de esa contienda podría incluir la balanza para el control de la Cámara Alta. Lo peor es que ya gravitaban, como contamos en Hispanidad, acusaciones de esa índole sobre Platner durante las primarias, y a pesar de todo fue apoyado en las primarias por el 72% de los electores demócratas.

La cuestión no es baladí, Platner estaba considerado como una estrella en ascenso y había sido apadrinado por el influyente senador octogenario Bernie Sanders, padre intelectual del sector más radical de izquierda de los demócratas al que pertenecen la congresista Alexandria Ocasio Cortez o el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani que se define como “socialista y musulmán”.

A pesar de verse obligado a suspender su campaña por la gravedad de las acusaciones, Platner no ha mostrado arrepentimiento alguno y ha afirmado que existe un complot contra su él y su campaña afirmando que “Nuestro sistema político está diseñado para garantizar que movimientos como el nuestro no puedan prosperar”. Sus declaraciones han sido duramente reprendidas por su compañero de partido, el senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, una de las escasas voces de la formación progresista que aboga por cooperar con los republicanos y con el presidente Trump en la Cámara Alta, que ha contestado así a Platner: “Eres un acusado de violación. A nadie le importa lo que piensas”.