Rueda de prensa en la Casa Blanca: en el diván del psicoanalista, posan Donald Trump y el primer ministro iraquí, Ali Falih al-Zaidi, quien, con su modestia habitual, Trump presenta como un gran admirador de los Estados Unidos.
Para entendernos: Trump ha fracaso en su guerra relámpago contra Irán. Al parecer los persas no son los bolivarianos y poseen una industria militar más fuerte, más pesada. Así que Trump ha cambiado: apuesta por una guerra más larga y por unir a los países del Golfo atacados por Irán, todos contra los ayatolás.
A todo esto, añadan la necesidad de un gobierno iraní en el exilio, que tome el relevo de los ayatolás cuando estos caigan.
Pero lo cierto es que este hombre joven de 40 años, se apresura a defender a Estados Unidos como el socio ideal de Irak. Es decir, el invasor de Irak de principios del siglo XXI, es ahora el socio ideal. Y todo ello a pesar de que Irán se pasea por Irak como Pedro por su casa. ¿Las pruebas? cuando Estados Unidos, durante su primer mandato, mató al general más famoso de Irán, Qasem Soleimani.
De la guerra corta a la guerra larga, con asfixia económica permanente.
Curioso.










