
Estamos hablando de los fundadores y máximos accionistas particulares de Zegona Communications -Zegona para los amigos-, que cotiza en la bolsa de Londres y cuyo único activo, actualmente, es Vodafone España. Zegona, que este lunes sube alrededor de un 4,5%, vale en bolsa algo más de 3.400 millones de libras (unos 3.986 millones de euros).
Pues bien, Eamonn O’Hare, presidente y CEO, posee el 15,4% del fondo, participación valorada en 523,6 millones de libras (en euros, unos 613,7 millones). Robert Samuelson, director de Operaciones, controla el 7,3%, valorado en 248 millones de libras (unos 291 millones de euros).
El resto del accionariado lo completan grandes fondos como Thornburg Investment Management (14,4%), Fidelity (13,9%), la gestora europea AFFM (6,6%), la británica Alken Asset Management (6,1%) y el banco francés BNP Paribas (4,7%). El resto es capital flotante en manos de pequeños inversores.
La cuestión es que O’Hare y Samuelson controlan Zegona, donde trabajan unos 20 empleados en total, incluidos ellos dos. Y es que, como hemos dicho antes, el único activo de Zegona es Vodafone España donde, ahí sí, trabajan unos 2.300 empleados.
Antes de fundar Zegona en 2015, O’Hare y Samuelson trabajaron juntos en Virgin Media, el primero como director Financiero (2009-2013) y el segundo como director de Estrategia (2011-2014). Ambos lideraron la venta de la compañía a la estadounidense Liberty Global por 23.300 millones de dólares. Era el año 2013 y sólo dos después, en 2015, fundaron Zegona.
Tanto O’Hare como Samuelson son muy celosos de su vida personal, de tal manera que se conocen pocos detalles de su infancia y juventud. La de O’Hare, en cualquier caso, estuvo marcada por el IRA, ya que su madre, Margaret O’Hare, fue una de las nueve víctimas del Viernes Sangriento (21 de julio de 1972), en el que la banda terrorista hizo estallar 19 bombas, en Belfast. Margaret buscaba a sus siete hijos para protegerlos. Eamonn tenía nueve años.
El ejemplo de su padre, Hugh O’Hare, fue decisivo en su vida. De hecho, estudió, como él, en el colegio católico St. Colman’s College, en Newry, y se decantó por las finanzas, siguiendo de alguna manera el ejemplo paterno, que desarrolló su labor profesional como un destacado contable. Eamonn estudió ingeniería aeroespacial en la Queen’s University de Belfast y cursó un MBA en la London Business School.
Robert Samuelson, nacido en 1964, es todavía más reservado. Sabemos que estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Cambridge y obtuvo un MBA por la Cranfield School of Management, y poco más, ya que no está en redes sociales, salvo Linkedin. Su trayectoria profesional comenzó en British Aerospace, para luego dar el salto a la consultora Arthur D. Little, donde lideró el área de finanzas corporativas, en Europa. Después se incorporó a Virgin Group, de Richard Branson, donde fue socio y responsable de los negocios de telecomunicaciones y medios. En 2013, como hemos dicho más arriba, participó activamente, junto con O’Hare, en la venta de Virgin Media a Liberty Global, por 23.300 millones de dólares.
El caso es que la creación de Zegona les ha permitido a nuestros dos protagonistas dar unos cuantos pelotazos muy suculentos. El primero, con la venta de Telecable a Euskaltel a cambio de efectivo y el 15% de la compañía vasca, en 2017, tras comprar la teleco asturiana en 2015 por 640 millones.
Pero la primera gran operación fue la venta de Euskaltel, donde forzaron un cambio en la dirección y colocaron a su hombre, José Miguel García, actualmente CEO de Vodafone España, a MásMóvil, por 2.000 millones de euros, en 2021.
Así llegamos a la compra, en 2023, de Vodafone España, por 5.000 millones de euros. No vamos a entrar en el detalle de la operación, pero sí viene a cuento mencionar el bonus millonario que cobrarán O’Hare y Samuelson por el éxito de la compra y la reestructuración de la teleco. Hablamos de 488 millones de euros, de los que 260 millones corresponden a O’Hare, 145 a Samuelson y el resto a los otros directivos de Zegona, según el informe anual de la compañía correspondiente al último ejercicio fiscal cerrado el 31 de marzo, y recogido por Cinco Días.
Lo bueno para ellos es que cobrarán este bonus en octubre de 2027, independientemente de si venden la compañía o no, por ejemplo, a Telefónica. ¿Y si logran venderla antes de esa fecha? También lo cobrarían, en el momento de la venta. Es decir, se les acumularían dos pelotazos en uno.
Ahora bien, ¿es moralmente aceptable cobrar cientos de millones en bonus después de forzar el ERE en Vodafone España y dejar en la calle a casi 900 empleados, el 27% de la plantilla? A O’Hare y Samuelson les parece estupendo.









