• El sacerdote misionero Luis Montes celebró la Eucaristía en el monasterio de San Jorge, profanado por el Estados Islámico.
  • Los daños son numerosos (imágenes religiosas destruidas, cruces empotradas, iglesia Virgen María imposible de reconstruir…).
  • La misa se celebró el 9 de agosto, un mes después de la expulsión del Estado Islámico y festividad de Edith Stein, mártir y santa.
  • En un lugar de nuevos mártires: muchos cristianos fueron encarcelados, torturados y asesinados.
  • Y es que en aquel sitio "atacado por ser cristiano tenía tanta fuerza la contemplación del Misterio de la Cruz que se renueva en la Santa Misa".
La situación de los cristianos en Irak sigue siendo dura, pero hay motivos para la esperanza: hace unas semanas se celebró la primera misa en Mosul, como informa Aciprensa, después de que la ciudad haya estado tres años ocupada por Estado Islámico y haya sido recientemente recuperada. Asimismo hay que destacar que se ofreció por Europa, que está "tan alejada de Jesucristo, para que la sangre de los mártires de Oriente Medio la conmueva y despierte", afirma el sacerdote misionero Luis Montes. Este padre del Verbo Encarnado (IVE) celebró la Eucaristía en el monasterio de San Jorge, profanado por los yihadistas, junto a un grupo de españoles. Y es que había viajado con ellos al país para grabar la segunda parte del documental Guardianes de la Fe sobre la situación de los cristianos en Irak y Siria, que dirige Jaume Vives. En el vídeo pueden verse los numerosos daños provocados por el Estado Islámico: imágenes religiosas destruidas, cruces empotradas, la iglesia Virgen María destrozada e imposible de reconstruir, escombros por todos lados, altar y capilla despojados del mármol., etc. Todo ello con el único fin de que no quedara "rastro de nada que sea cristiano" porque "el Estado Islámico odia a Cristo, odia la redención, odia la Cruz. Es pura destrucción", subraya el padre Luis Montes. La misa se celebró el pasado 9 de agosto, un mes después de la expulsión del Estado Islámico de Mosul y coincidiendo con la festividad de Edith Stein, mártir (era monja y fue asesinada en el campo de concentración nazi de Auschwitz) y santa (conocida como Santa Teresa Benedicta de la Cruz). Una Eucaristía en un lugar de nuevos mártires -muchos cristianos han sido encarcelados (las habitaciones del monasterio de San Jorge también sirvieron de cárcel), torturados y asesinados por los yihadistas por no renunciar a su fe- y donde al ser "atacado por ser cristiano tenía tanta fuerza la contemplación del Misterio de la Cruz que se renueva en la Santa Misa". Cristina Martín [email protected]