• ONU: victoria del derecho de los padres a educar a sus hijos en la sexualidad. Que dure. Y a Naciones Unidas no le gustan los padres.
  • Los Estados Unidos y la Santa Sede hicieron hincapié en el papel de los padres en la educación sexual y rechazaron el aborto como un componente de la salud sexual y reproductiva.
  • A ellos se añadieron las naciones africanas: "Nuestra cultura africana respeta los derechos de los padres".
  • Rabieta de la UE y de países iberoamericanos, que querían que los estados, dirigidos por la ONU, introdujeran la ideología de género en la educación, al margen de los padres.
Las agencias de la ONU continúan promoviendo la «educación sexual integral» a través de sus oficinas en todo el mundo, aunque la Asamblea General lo rechazó el año pasado. La falta de consenso sobre el tema ha frustrado hasta ahora los intentos de legitimar este tipo de educación sexual en la programación de la ONU. La última vez, recientemente, cuando la autoridad de los padres sobre sus hijos volvió a aparecer en tres resoluciones de la ONU esta semana, algo que se pensaba imposible hace solo un año, recoge Infocatólica de CFam. Los Estados Unidos y la Santa Sede hicieron hincapié en el papel de los padres en la educación sexual y rechazaron el aborto como un componente de la salud sexual y reproductiva. Además, las naciones africanas orquestaron una exitosa andanada de enmiendas hostiles a tres resoluciones que pedían educación sexual para niños pequeños. Los africanos se mantuvieron firmes en que cualquier resolución que comprometa a los estados o al sistema de las Naciones Unidas a proporcionar educación sexual debería incluir una advertencia sobre «la dirección y orientación apropiadas de los padres y tutores legales». Un delegado egipcio que habló en nombre de todos los países africanos, excepto Sudáfrica, respondió con la misma transparencia: «Nuestra cultura africana respeta los derechos de los padres» y «Egipto rechaza los intentos de ciertos países de imponer su sistema educativo a otros». El pequeño estado insular de Santa Lucía, que colaboró con los africanos, fue el primero en introducir una enmienda. Insertó el lenguaje de orientación parental en la educación sexual el viernes pasado en una resolución sobre adolescentes y jóvenes, definida por la ONU como la que comienza a los 10 años de edad. «Los padres y la familia desempeñan un papel importante en la orientación de los niños», dijo el delegado en la Asamblea General. Santa Lucía alegó que el lenguaje original en la resolución «no era adecuado» porque relegaba el papel de los padres al de socios equiparables con los jóvenes, los proveedores de salud y los educadores. Señaló que el tratado de la ONU sobre los derechos del niño reconoce los derechos de los padres a dirigir la educación de sus hijos. Si bien esa enmienda falló en la resolución sobre la juventud, el Grupo Africano introdujo la misma enmienda a párrafos idénticos sobre educación sexual y fue adoptada en otras tres resoluciones sobre las niñas, los derechos del niño y las niñas con discapacidad. El forcejeo dio paso al aplauso con cada enmienda adoptada. Los delegados europeos e iberoamericanos visiblemente frustrados convocaron a una votación sobre estas enmiendas, una solicitud que solo se hace en las negociaciones de la ONU cuando hay mucho en juego. En la mayoría de los casos, estas delegaciones pueden utilizar las reglas de procedimiento en su beneficio. Esta vez fueron superados por los africanos en tres resoluciones. La Unión Europea dijo que no consideraban consensuado el párrafo sobre educación sexual. Los delegados de Iberoamérica se refirieron a ellos como «muy problemáticos». El representante de Canadá dijo que «no podemos aceptar esto». Un delegado australiano dijo que estaban «extremadamente decepcionados». Muchos justificaron su oposición como tecnicismos y no como una cuestión sustantiva. Un delegado de Noruega fue más transparente y dijo que no podían aceptar la premisa de la enmienda porque «los niños deberían decidir libre y autónomamente» sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva. En definitiva, rabieta de la UE y de países iberoamericanos, que querían que los estados, dirigidos por la ONU, introdujeran la ideología de género en la educación, al margen de los padres. José Ángel Gutiérrez [email protected]