Paco y Ángel son dos hermanos gemelos, el primero es un constructor que ha estafado a más de 300 familias; el segundo, un cura que ejerce en el pueblo que los vio nacer. Paco es manipulador, mentiroso y lleva una vida desenfrenada, mientras Ángel realiza su labor con responsabilidad, es honesto, austero y cumplidor. La historia comienza cuando Paco emprende su plan de fuga a Brasil dejando inacabada una construcción que afecta a cientos de familias, que se quedan sin la casa que ya habían pagado. Perseguido por un clan de mafiosos, el estafador llega a su pueblo natal para robarle el pasaporte a su hermano. Después de algunos percances, Ángel acaba en coma en el hospital y Paco le sustituye como sacerdote hasta que las cosas se hayan calmado. Aquí paz y después gloria narra las andanzas de este impostor en la parroquia del sencillo barrio La Vega, donde también se reencuentra con su pasado y donde debe pasar inadvertido. Aunque lo suyo es acabar metido en líos. Comedia protagonizada por Antonio Resines y producida por Mandarina para Telecinco. Es una vergonzosa comedia que trae a la memoria otras ofertas de similar gusto emitidas hace algunos años. Lleva una carga erótica, frivolidad y escenas burdas y grotescas contra la religión católica. El guión es merecedor de una despiadada crítica y es que no se puede pretender llegar al público con algo tan simplón y mezquino. No existe en esta comedia ni el trabajo de documentación ni la voluntad de no faltar a la verdad. En este caso, nadie del equipo de producción, dirección, guión o interpretación de Aquí paz y después gloria sabe en realidad lo que es y qué hace un cura. Y eso es muy insoportable para el espectador. Por otro lado, la comedia no se sostiene ya desde su inicio y es que son demasiadas y muy torpes las colisiones de un protagonista que no tiene más registros que el suyo propio. Cuenta con unos secundarios que rozan lo grotesco. Lo mismo ocurre con la narración que evoluciona a base de conflictos inverosímiles y poco acertados. Esta serie es uno de esos productos que debería haberse quedado en la oscuridad de un cajón para no atormentar a una audiencia ya muy torturada. Clemente Ferrer [email protected]