• Aunque la operación entre la alemana y la francesa es muy complicada: las dos están controladas por sus gobiernos.
  • A Telefónica se le abrirían dos opciones: fusionarse con Vodafone o ir a por telecos de tamaño medio.
  • Pero la operación con la británica se antoja muy complicada por su tamaño y porque no estaría bien vista por Competencia.
  • En otras palabras, lo más factible para Telefónica, si no quiere perder el tren de la consolidación del sector, es hacerse con telecos de tamaño medio.

El sector de las telecomunicaciones anda revuelto en Europa. Tras el no de Telefónica a una fusión con Deutsche Telekom (DT), la alemana se ha lanzado a por France Telecom (FT), ahora llamada Orange.

Lógicamente, el resto de operadoras mira de reojo y con cautela la operación. Y es que, si finalmente se consuma, el grupo resultante sería, desde luego, el más grande de Europa –la capitalización bursátil de DT asciende a 56.356 millones de euros y la FT a 32.806 millones- y uno de los más importantes del mundo.

De todos modos, la fusión entre DT y FT presenta varias pegas, aunque una sobresale sobre las demás: las dos compañías están controladas por sus respectivos gobiernos, aunque no poseen la mayoría. En el caso de DT, que se privatizó en 1996, el Estado alemán aún mantiene una participación directa del 15,7% a la que hay que sumar otra del 14% que ostenta indirectamente a través del banco de desarrollo alemán KFW. En otras palabras, el Gobierno de Angela Merkel controla el 29,7% de la teleco.

Y si los alemanes no ceden fácilmente el control de sus empresas estratégicas, Francia no les va a la zaga. La participación del Estado francés en Orange es del 27%. Para que se hagan una idea, el nombramiento del presidente de la compañía depende directamente del Ejecutivo galo.

Visto lo anterior, ¿creen ustedes que el Gobierno de François Hollande estaría dispuesto a ceder el mando de la compañía resultante de la fusión con DT Que lo ceda la canciller alemana ni siquiera nos lo imaginamos.

En este panorama, a Telefónica se le abrirían dos opciones: buscar una fusión con Vodafone o hacerse con operadoras de tamaño medio. La primera opción es prácticamente impensable por dos razones: el tamaño de la británica -capitaliza en bolsa 51.482 millones de euros frente a los 57.047 millones de Telefónica- y plantearía problemas de competencia a las autoridades europeas, tan susceptibles a estos temas cuando se trata de empresas de países miembros, pero mucho más laxas cuando se trata de compañías de fuera.

Pablo Ferrer

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