• En tres años, Bankia afronta vencimientos de deuda por 30.000 millones de euros y le faltan 13.000 millones.
  • La productividad es la más baja de todo la gran banca española, con un ratio de eficiencia del 63%.
  • Mora al alza y cobertura a la baja, algo difícil de sostener.
  • Esta claro que el grupo precisará ayudas públicas aunque Rato cree que puede lograrlo sin ellas.
  • La estructura sigue siendo muy pesada: parece claro la necesidad de una nueva reconversión.

Nadie puede dudar de que Rodrigo Rato se ha afanado en achicar agua en un barco que tenía muchas vías. Lo que pasa es lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Siete cajas de ahorros, entre ellas Bancaja, unidad en una sola demuestran que las fusiones no son la solución a la solvencia bancaria. Y Bankia (en la imagen, sede de Bankia) es el producto de la fusión de siete cajas, trasmutadas en banco y sacadas a bolsa.

Vamos con las cifras correspondientes a 2011. Los problemas que afronta Rodrigo Rato para afianzar el tercer grupo bancario español son tres: la tasa de morosidad (créditos con problemas) ha crecido un 46% y la tasa de cobertura de los mismos (la parte de los mismos que se da por perdida) ha caído un 22%. Dicho de otro modo: por mucho que se insista en el esfuerzo de provisiones realizado (que está mal dicho, debe decirse de reconocimiento de deterioros) el resultado demuestra que el saneamiento ha sido muy escaso.

El crédito ha caído (-5,2%) y la financiación ha crecido muy ligeramente ( 2,1%) lo que alivia los importantísimos problemas de liquidez del banco, que se enfrenta a unos vencimientos de deuda de más de 30.000 millones en los próximos tres años para los que le faltan 13.000 millones. Claro que en la presentación nos hablan de una capacidad de emisión de 19.000 millones, pero claro, la capacidad es potencia, no acto, y habrá que demostrarla. De hecho, como no la demuestre, y los mercados le van a exigir mucho para que pueda colocar esas emisiones, es decir, para que pueda demostrarlo, mal lo va a pasar.

Por lo demás, es difícil entender cómo puede continuar en pie una entidad con un margen de eficiencia recurrente del 63,7% (un crecimiento del 22%). Parece abocada a una nueva reconversión de la red de oficinas y de plantilla.

Al final, resulta que el beneficio, 309 millones de euros, es idéntico a los intereses que se ha visto obligado a abonar al FROB. Entiendo que si se trata de estructuras de subordinadas los intereses no se acumulan, en cuyo caso lo mejor hubiera sido dar beneficio cero y no abonar intereses al erario público. Ahora bien, su imagen quedaría tocada y no olvidemos que ya no hablamos de cajas de ahorros sino de un banco que cotiza en Bolsa.

Rodrigo Rato insiste en que puede salvar la situación sin ayudas "externas", es decir, públicas. Resulta difícil de creer.

Miriam Prat

[email protected]