A cambio de 78.000 millones de euros, que saldrán de los contribuyentes europeos y del FMI, se salvarán los inversores y especuladores que compraron deuda portuguesa.
A cambio, todos los portugueses, también los que no tienen dinero para invertir en bolsa o en deuda, pagarán más impuestos, algunos se quedarán en el paro, recibirán menos, o peor, educación y menos, o peor, sanidad. Y menos pensiones, naturalmente.

Seguimos con la política de rescates. El rescate a Grecia no ha creado sino pobreza en Grecia pero eso sí, ha aumentado la especulación con la deuda griega. Lo mismo está ocurriendo con Irlanda y ahora con Portugal.

La técnica de los rescates es exitosa y grandiosa, sí señor. Está claro que el sentido común está tardando mucho en imponerse.

Eulogio López
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