El equipo directivo de la resultante tendría que trasladarse a Boadilla donde ya se prepara hueco

 

Si Banesto-CAM no se logra vender podría ser absorbido por la matriz. Eso sí, aún no hay acuerdo sobre el esquema de protección de activos.

Ya hemos dicho que a MAFO no se le ocurre otra cosa para salvar la vajilla que propiciar una segunda y hasta una tercera ronda de fusiones. Lo de la CAM le quema en las manos, con los escándalos añadidos de los megasueldos y megapensiones de un equipo directivo que gestiona rematadamente mal la entidad.Por tanto, urge colocarla a alguien. La decisión ya está tomada en el Banco de España: la CAM será para el Santander. Bueno, seamos rigurosos, será para Banesto, quien absorberá a la CAM y la integrará en su red.



Como ocurre con BBVA y CatalunyaCaixa, aún falta negociar los flecos, porque don Emilio Botín se ha enamorado de la cifra de 25.000 millones de euros entre capitalización y esquema de protección de activo (EPA), aunque es hombre abierto a las sugerencias y aceptaría un cheque en blanco sobre pérdidas previstas, dado que la CAM parece una caja llena de sorpresas.



Ahora bien, no será el Santander quien absorba a la CAM sino su filial -franquicia, que le dicen- Banesto, que de esta forma ampliaría su red en el Mediterráneo.



Pero el asunto no termina ahí. Botín siempre mira más allá, y pretende que, una vez fusionados y, rentabilizado el dinero público (ahí cuenta Botín con el mejor especialista del mundo mundial, el reflotador de Banesto, Alfredo Sáenz), Banesto llegaría al final de su ciclo vital: o venta a una entidad (hablaríamos ya de Banesto-CAM), cosa bastante difícil en el actual panorama, donde ningún banco tiene liquidez, o absorción por la propia matriz. Con ello se perdería la marca más señera de la historia bancaria española (El Español de Crédito) pero se podría reducir plantilla.



Para ir ganando tiempo, en Boadilla del Monte ya hay alguien que tiene orden de hacer hueco al nuevo equipo directivo de Banesto quien además, vendrá con okupa dentro.



Miriam Prat



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