El ministro de trabajo, Valeriano Gómez, pretende hacer más competitiva a la economía española a cambio de salarios de miseria. La política económica del PSOE es cada vez más progre-capitalista. Y lo peor: el partido que presuntamente va a ganar las elecciones, el PP, aún fue más duro con el salario mínimo que el PSOE. Ambos han asumido la doctrina del Banco de España: el camino para salir de la crisis es reducir las rentas salariales

Increíble pero cierto. O no tan increíble e igualmente cierto: Valeriano Gómez, sindicalista y ministro de Trabajo del Gobierno Zapatero –en entrevista con Europa Press- asegura que no es el momento de subir el salario mínimo interprofesional (SMI) sino de crear empleo en una economía competitiva. Y ello a pesar de que el presidente saliente Zapatero y el candidato socialista Rubalcaba se han hinchado de repetir que lo que los distingue del PP es que con ellos no se han perdido 'derechos sociales'. Por derechos, entienden subvenciones, claro está. Al parecer, el salario digno no es un derecho.

Hemos definido muchas veces la política económica del PSOE como progre-capitalismo. En materia económica, por ejemplo, los socialistas siguen empeñados en ofrecer subsidios en lugar de salarios, a pesar de que España es el país de la UE con mayor diferencia entre salarios mínimo y salarios medio, es decir, más injusto, y de que el propio SMI español, 641 euros brutos –ojo: brutos- al mes, es la mitad del alemán y de los más bajos de Europa.

Pero lo mejor es la justificación del mantenimiento de un SMI bajo que condiciona toda la escala salarial en aras de la necesaria competitividad española. Competitividad no es más que el cociente entre productividad y coste, pero Valeriano Gómez, como haría cualquier intermediario financiero, sólo repara en los costes laborales. Ni tan siquiera en los impuestos laborales que perjudican la creación de empleo. Es decir, que Gómez sólo piensa en que los empresarios puedan pagar sueldos de subsistencia, no en rebajarles las cuotas sociales –por ejemplo, a cambio de IVA- cuotas sociales que son, asimismo, de las más alta de Europa.

Todo ello en España que, desde su entrada en el euro, ha homologado los precios con los países europeos, pero no los salarios. De hecho, el salario medio español es de los más bajos de Europa, menos de la mitad del británico y poca más de la mitad del alemán. Por cierto, países que, con su altos salarios, mantienen una tasa de paro –media europea- menor de la mitad que la española.

A todo esto, toda la reforma laboral, mayor flexibilidad, la más necesaria para crear empleo en España, no es posible hacerlo sin ofrecer algo a cambio a los trabajadores: es decir, un salario más digno. Los salarios bajos sólo crean economía sumergida, que en España ya roza el 25%.

Una economía no puede sobrevivir con salarios de subsistencia. Y lo peor es que el partido que va a ganar las elecciones, al menos durante el periodo Aznar, fue aun más duro con el salario mínimo en España que el PSOE.

Tanto PSOE como PP han adaptado la doctrina del Banco de España, según la cual la subida de salarios perjudica la creación de empleo y genera inflación. Al parecer la subida de las rentas empresariales y de capital, no.

Eulogio López

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