Hay cosas que no cambian, por el ejemplo el odio de algunos.

Con motivo del estreno en España, el próximo día 27 de enero, de la emocionante película Popieluszko, que recuerda la vida y martirio del capellán del sindicato polaco Solidaridad, Jerzy Popieuszko, ha visitado nuestro país su director, Rafal Wieczynski. Éste, entre otras cuestiones, ha contado a Hispanidad que, Piotrowski, el agente de los servicios secretos comunistas condenado por el asesinato del sacerdote polaco, tras años de permanecer en prisión por este delito, ha regresado al escenario político con otro nombre. Naturalmente, en el partido heredero del viejo leninismo. ¿Principal iniciativa tras su pasado de matón? La retirada del Crucifijo en el Parlamento de Polonia.

 

Igualmente, Wieczynski ha declarado que decidió acometer la costosa empresa de llevar al cine la vida de Popieluszko cuando, tras la caída del Muro, contempló, atónito, cómo nadie desenmascaraba los desmanes cometidos en su país durante la etapa comunista, así como el importante papel jugado por la Iglesia Católica, el único mundo donde los polacos se sentían libres durante ese oscuro periodo. En este sentido, narrar la vida de Popieluszko tenía como principal objetivo que este valiente sacerdote "fuera un modelo para los jóvenes actuales como lo había sido para él".

Finalmente, este director polaco ha señalado a Hispanidad que Popieluszko era muy fiel al mensaje de su compatriota, el Papa Juan Pablo II, al que nunca llegó a conocer personalmente: "en sus homilías siempre se ciñó al Evangelio" pero con una idea clara, heredada de Juan Pablo II: No golpear pero sí resistir contra la injusticia. O, con las palabras exactas de Juan Pablo II: "Roguemos a Dios para vencer el Mal con el Bien"

Esta más que formidable película, Popieluszko. La Libertad está entre nosotros, que explica cómo la caída del comunismo comenzó gracias a la fe inquebrantable de unos trabajadores polacos que luchaban por sus derechos y libertades, se estrenará en los cines de toda España el 27 de enero. Una experiencia única para conocer no sólo la Historia de Polonia, sino la de toda Europa.

Fue la fe cristiana de un pueblo la que terminó con la mayor tiranía de la historia: la soviética. Y lo hizo sin disparar un sólo tiro: a lo Popieluszko, que nos enseña las claves del verdadero pacifismo, que no es pasividad ni indolencia. Para ser pacífico hay que ser muy valiente y no renunciar a la justicia. Que su testamento no sea censurado: hay que ir a ver esta película.

Juana Samanes

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