Decíamos que hoy, 14 de febrero, no es San Valentín. Hoy, los católicos celebramos a San Cirilo y San Metodio, dos hermanos corajudos, santos y lingüistas todo a un tiempo, que evangelizaron a los pueblos eslavos.

Justo cuando el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (en la imagen junto a Erdogan), que se habrá quedado con Valentín y no con los dos hermanos, acaba de ratificar el apoyo de España a la entrada de Turquía en Europa. Justo cuando el fundamentalista Erdogan está en sus momentos más débiles, don Mariano le brinda su apoyo. No olvidemos que el Tratado Constitucional europeo de Giscard D'Estaing no entró en vigor, sobre todo, porque los franceses no aceptan a un país islámico en la UE.

Y no es que sean muy píos nuestros vecinos, es que son más listos: saben lo que significan esas palabras de Erdogan: ¡A ver si va a resultar que Europa es un club cristiano! Pues lo es don Recep Tayyip, lo es. Europa es una realización cristiana, aunque se haya descristianizado. Tanto que aún se recuerda el grito de Juan Pablo II en Compostela: "Europa recupera tus raíces, sé tu misma".

¿Significa esto que no hay que aceptar musulmanes en Europa No, el cristianismo europeo nos exige abrir las puertas al extranjero, aunque debiera exigir la misma reciprocidad en el área islámica, donde el cristianismo está prohibido y es perseguido. Por ejemplo, en Turquía. Pero significa también que el cristianismo es libre mientras el Islam es forzado. Si no, recuerden la historia de Joseph Fadelle, en el 'liberado' Iraq.

Por eso, porque es forzado, porque el Islam cercena la libertad individual, no puede admitirse un régimen islamizado en la Unión Europea. Por eso, Turquía no debe entrar en la UE, por mucho que Estados Unidos, que ha convertido aquel país en una base militar, se empeñe en ello.

Pero es que Rajoy no ha oído hablar de Cirilo y Metodio. Este es el problema.

Eulogio López

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