• Los tres bancos están convencidos de que el Gobierno luso acabará traspasando la entidad.
  • Recuerden que los tres grupos están en Portugal y consideran que ese país es un mercado estratégico.
  • Mientras, BBVA y Santander miran de reojo.

Hablemos con propiedad. Lo que realmente interesa a Sabadell, Caixabank y Popular es Novo Banco, es decir, la parte buena del antiguo Banco Espirito Santo (BES). Recuerden que la entidad propiedad de la familia Espirito Santo fue intervenida este año y que Bruselas aprobó el plan de saneamiento a comienzos del mes de agosto.

En resumen, el plan consistió en lo siguiente: el banco se divide en dos entidades. La buena, Novo Banco, con los empleados y los activos sanos, y la mala (BES), con los préstamos fallidos y los valores tóxicos. Novo Banco recibe entonces una inyección de 4.900 millones de euros, de los que 500 millones los aportan los bancos portugueses a través del Fondo de Resolución Bancaria, y 4.400 millones del remanente del rescate que la troika concedió a Portugal.

Sólo mes y medio después, Sabadell, Caixabank y Popular han comenzado a hacer sus números con el fin de pujar por Novo Banco. Están convencidos de que el Gobierno luso acabará traspasando la entidad. Y lo hará cuanto antes. Ya lo manifestó en su día el Ejecutivo portugués, aunque nunca ha llegado a concretar si el futuro de Novo Banco pasaría por la salida a bolsa o por una subasta.

Los tres bancos españoles consideran que el país vecino es un mercado estratégico. De hecho, los tres tienen presencia en el país vecino. Sabadell posee el 5,5% del Banco Comercial Portugues (BCP), la segunda entidad del país; Caixabank es el máximo accionista (25%) del Banco Portugues do Investimento (BPI) y el Popular posee su propia red de sucursales tras la compra en 2003 de una participación del Banco Nacional de Crédito Inmobiliario, al empresario Américo Amorim.

Mientras tanto, Santander y BBVA miran de reojo. En cualquier caso, la entidad que preside Ana Botín estaría en mejor posición, ya que posee, desde finales de los años 90, Santander Totta, el tercer banco del país por beneficios. La situación de BBVA es bien distinta. Recuerden cómo en mayo de este año, la entidad que preside Francisco González puso a la venta la unidad del Portugal, después de tres años cosechando pérdidas. Sin embargo, la venta se paralizó, precisamente, por la caída del BES, que arrastró a todo el sector financiero portugués. Además, BBVA está en pleno proceso de integración de Catalunya Caixa.

Pablo Ferrer

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