• El ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, lo tiene claro: acusa al país de "financiar a los combatientes del Estado Islámico".
  • Qatar, de credo sunita, como el los yihadistas, es el mismo país que lanza consignas a través de su televisión Al Jazeera y que está en el capital varias de empresas europeas.
  • Las sombras sobre la financiación a la organización terrorista se extienden a otros países del Golfo, también sunitas, como Arabia.
  • Con los fondos obtenidos, pagan a los milicianos, abren centros de predicación y captan nuevos adeptos.

A medida que el Estado Islámico (EI) ha ido cogiendo fuelle, y una vez que ha dejado de ser visto como un insignificante grupo fanático para ser considerado una amenaza global, han aumentado las voces que preguntan por su rápida expansión y, lo que es más evidente, de dónde ha conseguido fondos para financiarse. El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, apuntaba ayer miércoles directamente a este problema y exigía a la comunidad internacional que aborde el debate sobre quién "ha suministrado, ahora y en el pasado, los medios financieros para armar a los yihadistas". Pero ha sido más explícito el ministro de Desarrollo, Gerd Mueller. "Qatar -ha dicho a la cadena germana ZDF- financia a estos combatientes".

El país árabe Qatar, de credo sunita, el mismo que defiende con destrucción y muerte el Estado Islámico, tiene una política ambigua y puesta en duda por los analistas internacionales. Al mismo tiempo que lanza consignas a través de su televisión Al Jazeera -muy vista en el mundo musulmán-, está en el capital de empresas europeas, desde el Deutsche Bank a Iberdrola. Es también el patrocinador del Barça y pretende hacerse con los derechos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Y aspira a subvencionar otros proyectos -eurocontradictorios- como la construcción de la mayor mezquita de Europa en las instalaciones de la plaza de toros de Barcelona.

La 'ayuda' desde Qatar, o desde otros países del Golfo, se une a la eficaz red de financiación del EI, gracias a su control de campos petrolíferos, los impuestos que recaudan en los territorios bajo su dominio y la extorsión a hombres de negocios y minorías religiosas, entre ellos cristianos. Además, se han fortalecido con armamento robado al ejército iraquí, entregado por los americanos, y se calcula que tienen acceso a un total de 2.000 millones de dólares.

Estos recursos permiten a los yihadistas adquirir equipamiento militar, pagar a sus milicianos, distribuir alimentos a la población y abrir nuevos centros de predicación para captar adeptos, como señala hoy jueves en El País Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Alicante.

Daniel Esparza

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