• Por eso resulta tan apasionante.
  • Si la vida fuera diálogo permanente y duda eterna, lo mejor sería suicidarse.
  • Y pensar sólo es para concluir, para hallar la verdad, no para mariposear.
La vida no es diálogo, es lucha. Lucha por la verdad, por mejorar, lucha por la felicidad y por la realización personal. La vida es, sobre todo, eso que viene antes de la muerte que para muchos es puerta hacia la vida definitiva. Pero sin llegar hasta ahí, no dejamos de alabar el diálogo y la duda. Los dos son elementos claramente frustrantes: se habla para concluir y se duda para alejar la duda. Si el diálogo y la duda se convierten en un fin en sí mismos nos precipitamos en la languidez: ¡Qué peñazo! No, la vida es lucha, sólo pensamos para concluir y sólo hablamos para encontrar la verdad y para distinguir entre el bien y el mal. Luego, cuando ponemos en práctica nuestra verdad y nuestro bien, en permanente lucha contra nosotros mismos, lucha a veces cruel, es cuando nos realizamos con plenitud. Eulogio López [email protected]