• El 'ladrillo' ahoga el negocio bancario, que ya no es lo que era.
  • Y ojo, porque el activo del banco tiene una edad avanzada.
  • La reducción de costes (2,2%) no es suficiente, al menos hasta que el plan de ajuste tenga sus efectos en 2017.
  • Lo mejor: la venta de inmuebles se acelera un 15% en el tercer trimestre.
  • En definitiva, el ERE y el saneamiento del balance invitan a pensar que estamos ante una artimaña para poner al banco en el escaparate y venderlo al mejor postor.
No por menos esperado resulta sorprendente la deriva del Banco Popular a lo largo de los últimos años. Sus gestores no se han visto capaces de reflotar la entidad financiera, dando palos de ciego con inversiones, desinversiones o cambios de nombre de sus productos. Si WiZink es un eslogan claro de que 'nosotros pensamos', sería buena idea que pensaran la forma de limpiar el balance para tener un producto que vender. Y es que, no nos engañemos, el ERE y el saneamiento del balance, con la aplicación total del resultado de los últimos tres meses a dotaciones, no es más que una posible artimaña para poner en el escaparate al banco y venderlo al mejor postor. Será la única opción para salvar algunos de los muebles, algunos de los que dejaron en su momento los hermanos Valls Taberner y que tan mal conservados están. Los resultados de los primeros nueve meses reportan unos resultados positivos de 94 millones de euros, un 66% menos que los datos reportados en el curso pasado, consecuencia fundamentalmente de la política de saneamientos a que se somete la entidad. De la estructura de su cuenta de resultados no se salva el negocio inmobiliario, con unas pérdidas de 723 millones de euros, por lo que resulta fácil comprender la idea que tuvieron de crear un banco malo para este tipo de activos tóxicos. El Banco de España no coló, por lo que la actividad bancaria, que reporta un resultado de 817 millones tiene que apechugar compensando tan lamentables resultados, que eso sí, son un poco menos malos que los del año pasado (796 millones). Al menos la venta de inmuebles refleja cierto dinamismo, con unas ventas totales de 1.554 millones, un 15% más en el trimestre. Lamentablemente el negocio bancario ya no es lo que era. El margen de intereses refleja una caída del 6,3%, hasta los 1.580 millones. El banco echa la culpa a la eliminación de las cláusulas suelo, indicativo de que mucho de su activo tiene una edad avanzada, y a la menor aportación de la renta fija. La bajada de los tipos de interés deja de tener efecto en la generación de plusvalías en el corto plazo. Ello deriva en que los resultados de las operaciones financieras disminuyan en un 31%. Lo único que salva la situación es una cierta mejora de las comisiones, con un incremento del 1,2%, consecuencia más de las estratégicas alianzas que de una verdadera recuperación de la actividad de gestión de patrimonios. Todo ello deriva en una caída del margen bruto del 12,2%, hasta 2.348 millones, dato que empieza a cuestionar la recuperación del banco o la posibilidad de una venta ordenada. La reducción de costes de un 2,2% no resulta suficiente, al menos hasta que el plan de ajuste tenga sus efectos en el año 2017. De momento toca aguantar una caída del margen de explotación del 21,6%. Si a ello le unimos el aumento de dotaciones por deterioros, el beneficio de explotación se pega el gran batacazo -una caída del 57%-, antesala de la caída del 66% del beneficio neto. Las provisiones netas se elevan a 1.021 millones y justifican en alguna medida el comportamiento final del beneficio Con este esquema de actuación lo único que nos queda es centrar nuestra atención en el balance. Por lo que se refiere al capital, y tal y como nos indica el banco, la ratio proforma de máxima calidad queda en el 13,98%, sin tomar en consideración las minusvalías de la cartera de renta fija y la autocartera. En el negocio principal su activo total se eleva a 128.936 millones, con el precitado beneficio acumulado de 817 millones. Todo ello frente a los activos del negocio inmobiliario por valor de 27.696 millones y unas minusvalías de 723 millones. Toda una declaración de intenciones, que se refleja en una presentación de resultados estupenda – nos referimos al PowerPoint empleado – estupenda en formato y colorido, y todo ello sin que Pedro Larena, se despeine. Rodrigo de Silos [email protected]