• El último ejemplo, en un centro comercial de París: un grupo trepó al árbol para arrancar los adornos.
  • Esto recuerda lo sucedido en Bruselas en enero, donde quemaron un árbol navideño al grito de "Alahu Akbar" (Alá es grande).
  • Hechos que reflejan su desprecio total por la cultura y los valores de los países occidentales.
  • Pero Europa es muy inocente: en 2012, Bruselas y Kokkedal retiraron su árbol para no ofenderles.
  • Debería plantearse la reciprocidad frente al mundo árabe…
Muchos medios optan por mirar para otro lado, pero algunos musulmanes acogidos en Europa han atacado de nuevo símbolos cristianos. En esta ocasión, le vuelve a tocar al árbol de Navidad, elemento que, al igual que el tradicional belén, simboliza el nacimiento de Cristo. El último ejemplo de estos ataques lo encontramos en un centro comercial de París. Allí, un grupo de musulmanes trepó al árbol navideño para arrancar los adornos, mientras otros lanzaban multitud de objetos. Así puede verse en este vídeo: Este suceso recuerda lo sucedido en Bruselas el pasado enero, donde unos individuos musulmanes quemaron un árbol de Navidad. Pero no sólo eso, sino que lo hicieron al grito de "Allahu Akbar" ("Dios -Alá- es grande"), como se observa en este otro vídeo: Dos hechos que reflejan por parte de los atacantes -musulmanes- un desprecio total por la cultura y los valores de los países occidentales que los acogen. Pero es que Europa es muy inocente: deja que las musulmanas lleven velo, da dinero público para festejar el fin del Ramadán o permite que se construyan mezquitas y universidades islámicas sin exigir reciprocidad en el mundo árabe. Es más, en 2012, ciudades como Bruselas o Kokkedal retiraron sus árboles de Navidad para no ofender a los musulmanes. Sin duda, toda Europa debería plantearse la reciprocidad frente al mundo árabe en materia de libertad religiosa, que es donde está la clave. Y es que nosotros no acogemos y tratamos a los musulmanes de la misma forma en que nos tratan en sus países. Una cosa es acoger y otra ser tonto y bajar la cabeza en nuestro territorio. Cristina Martín [email protected]