• El empresario sevillano presume de vestir a Felipe Juan Froilán, entre otros famosos.
  • Su afición por el golf le llevó a apostar por una marca de ropa para usar tanto en el campo de juego como fuera de él.
  • Subraya que quería algo más que diseño, materiales y confección: "quizás la única marca del mundo que decide quién la lleva y quien no…".
  • Y es que según Alba, se trata de "un estilo de vida" y de una marca con principios.
Gonzalo Alba Beteré (en la imagen) es el creador de la marca española, conservadora y provida God Save My Swing, que está muy orgullosa de serlo. El primer adjetivo no sorprende, pero sí el segundo y mucho más el tercero, pues normalmente a las marcas no les gusta mojarse en temas morales. Este empresario sevillano presume de vestir a Felipe Juan Froilán, sobrino del Rey, entre otros famosos, como recoge El Mundo. Precisamente por esto, la marca ha saltado más a la fama en los últimos días La afición por el golf llevó a Gonzalo Alba a apostar por una marca de ropa para usar tanto en el campo como fuera de él. En la web de la marca, subraya que decidió crear "algo más que diseño, materiales y confección. Y así nació God Save My Swing, quizás la única marca del mundo que decide quién la lleva y quien no...". Según las palabras del creador, se trata de "un estilo de vida" y de una marca con principios y valores. En concreto: el amor a España, una conciencia social cristiana y una línea de pensamiento conservadora "totalmente opuesta al populismo cínico de hoy en día". Asimismo, la marca textil "defiende a ultranza la vida ante el mayor genocidio de la historia: el aborto". God Save My Swing ama nuestro país porque el 95% de los productos se fabrican en España (el 5% restante se hace en Portugal). También es católica porque no tiene un único fin mercantilista sino que también colabora con distintas obras sociales (Proyecto Hombre, La Sonrisa de un Niño, etc.). Además, se define como conservadora al apostar por un estilo clásico, con cierta innovación. Gonzalo Alba presume de que esos son sus principios, pero no es "como Groucho (ni como otros Marx peores que Groucho), y no tengo otros". Añade que para "ellos siempre quedará la lagartija o el caballito de polo, si quieren aparentar algo" -en alusión a las marcas Lacoste y Ralph Lauren-. Claro que en la historia de este empresario sevillano no todo es perfecto: estuvo imputado en el 'caso Invercaria' por delitos de malversación de dinero público, falsificación y tráfico de influencias… aunque al final su causa se archivó. Dicho caso refiere las ayudas y préstamos concedidos irregularmente desde la sociedad de capital riesgo de la Junta de Andalucía, entre otros a Ferias Internacionales Virtuales de Andalucía (FIVA). Cristina Martín [email protected]