• Pedro Sánchez anda, más o menos, por el medio, pero se está convirtiendo en una anécdota en la historia del partido.
  • El felipismo hace menos hincapié en cuestiones como el aborto o el homosexualismo, y se centra más en la justicia social.
  • Los zapateristas son guerracivilistas natos, tan capitalistas o más que los felipistas, pero más sectarios.
Todo lo que pasa en el PSOE se entiende muy bien si nos remitimos a Venezuela. Allí Felipe González apoya a la oposición encarcelada y Zapatero es recibido con honores por el carcelero Nicolás Maduro. En otras palabras, el PSOE se está rompiendo, entre felipismo y zapaterismo. Pedro Sánchez estaría en medio, quizás algo escorado hacia los progres zapateristas, pero lo cierto es que al actual secretario general y sus mariachis (Hernando, Luena, etc.) se están convirtiendo en una anécdota en la historia del centenario socialismo español. ¿Qué distingue a ambos bandos? Sencillo: Venezuela. Mientras González defiende a los presos, la oposición; Zapatero está con el carcelero Nicolás Maduro. Y mientras Pablo Iglesias adora a ZP, Felipe González es el de la cal viva. Y ojo, porque ZP ha vuelto: de la ignominia vergonzante a la desvergüenza triunfal. El felipismo hace menos hincapié en cuestiones como el aborto o el homosexualismo, y se centra más en la justicia social. Los zapateristas son guerracivilistas natos, tan capitalistas o más que los felipistas, pero mucho más sectarios. Ahora, con los pactos de Gobierno, la brecha se ha agrandado. No se aclaran en el asunto catalán, no se aclaran en la política laboral, los felipistas no le tocan las narices la Iglesia más allá de lo debido, diversión favorita del Zapaterismo. Bueno, a los curas y a los militares. De cara a un pacto de Gobierno, Felipe González ya ha dejado claro que deben dejar gobernar a Mariano Rajoy, mientras ZP no se cansa de escuchar los aplausos de Podemos y de los bolivarianos. Sánchez no es bolivariano porque tiene más sentido del ridículo, pero es tan insensato que está dispuesto a recrear al frentepopulismo que nos llevó a la Guerra Civil. Pero la conclusión es la misma: el PSOE se rompe. Eulogio López [email protected]