• La multinacional fracasa en el traspaso de actividad a las plantas de Barcelona y Valencia.
  • La fábrica madrileña ha pasado de ser un modelo a un centro fallido de operaciones logísticas.
  • La prueba del algodón: los empleados readmitidos tras el ERE siguen sin tener trabajo efectivo.
  • La última vuelta de tuerca ha sido el cambio de las condiciones laborales y de los turnos.
Estamos ante una nueva prueba de que Coca-Cola se equivocó estrepitosamente con el ERE con beneficios y el cierre de plantas planteado por su embotellador español. Y es que ya ha perdido 425 millones de euros en Fuenlabrada, pero además podría verse obligada a volver a producir. Como saben, el ERE con beneficios de Coca-Cola Iberian Partners (ahora integrado en la 'megaembotelladora' europea), se cargó la planta madrileña. De hecho, ha pasado de ser considerada un modelo -la visitaban los jefazos de Atlanta cuando venían a Europa- a un supuesto Centro de Operaciones Industriales y Logísticas (COIL). Con esta propuesta, Fuenlabrada se salvó del cierre, que sí se produjo en las plantas de Colloto (Asturias), Alicante y Mallorca. Claro que los empleados readmitidos siguen sin tener trabajo efectivo, como demostró un informe de la Inspección de Trabajo. Al mismo tiempo, la 'megaembotelladora' europea cambia las condiciones laborales (usando el artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores) y los turnos, que en la práctica ha supuesto casi 300 euros brutos al mes menos, según informó Nueva Tribuna. Si hay algo claro es que dejar de producir en Fuenlabrada fue un error y lo confirma aún más el hecho de haber perdido 425 millones. Barcelona y Valencia han intentado suplir su falta y se ha concentrado la producción en fábricas situadas en cuencas de agua con problemas. Además, las botellas de vidrio recorren ahora entre 500 y 700 km. para ser rellenadas, en vez de los 50 y 70 km. que hacían antes. Pero no sólo eso. Las cifras van mal y podrían empeorar tras el impuesto a las bebidas azucaradas. A su vez, no todos los accionistas de Coca-Cola en España se han embarcado en la 'megaembotelladora': Urrutia, Domecq, Aznar y Sainz de Vicuña vendieron su parte de CCIP. Los que sí siguen son: los Daurella, los Gómez-Trénor y las familias Comenge, Usó y Mora-Figueroa. Un escenario poco alentador, ante el que Coca-Cola podría verse obligada a volver a producir en Fuenlabrada. También está el largo conflicto laboral que dura ya más de 34 meses y el recurso formulado por la compañía contra el auto de ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo, cuya resolución se conocerá el próximo 18 de enero. Cristina Martín [email protected]