• India: encarcelados siete cristianos inocentes acusados falsamente de asesinato.
  • Egipto: escuelas, iglesias y orfanatos quemados pero los cristianos perdonan a los yihadistas.
Tertuliano escribía en el año 197: "La sangre [de los mártires] es semilla de los cristianos". A juzgar por la cantidad de sangre derramada y sufrimiento acumulado por los cristianos en diversas partes del mundo, la cosecha será abundante en un futuro.

Los casos de persecución se suceden en el mundo. En la República Centroafricana, por ejemplo, la secta yihadista Seleka (en la imagen, miembros de su milicia) sigue acosando y matando a cristianos. Según un comunicado enviado a la agencia Fides, una delegación de la diócesis de Bouar ha viajado a Bohong (a 80 km de Bouar, en el oeste de la República Centroafricana) desde donde el domingo, 18 de agosto, los sacerdotes y religiosas de la Sœurs de la Charité se vieron obligados a escapar. Un comunicado enviado a la agencia cuenta: "Cruzando el pueblo de Forte, nos fijamos en las casas destruidas y pensamos en el sufrimiento de las personas que, durante la temporada de lluvias tienen que esconderse en el bosque, y que al regresar a su aldea sólo encontrarán escenas de desolación".

Entre los edificios saqueados están la escuela católica, el dispensario y el colegio femenino. Un grupo de creyentes valientes hace guardia para evitar una mayor profanación de las demás estructuras de la Iglesia. Las otras confesiones cristianas también han sufrido daños similares. Pero el comunicado termina con una nota de esperanza: "la plataforma religiosa constituida en Bouar en julio, también va a trabajar por la reconciliación y la paz entre las diferentes confesiones religiosas presentes en las aldeas y en las inmediaciones de Bohong".

En la India, los creyentes en Cristo también sufren abusos e injusticias. En Orissa, siete cristianos han sido acusados injustamente de ser responsables del asesinato de Laxmanananda Saraswati, religioso y líder político hindú, en 2008. Este fue el episodio que desencadenó la violencia contra los cristianos, provocando 38 muertes confirmadas y 54 mil personas desplazadas. Aunque la guerrilla maoísta revindico más tarde el asesinato, los siete cristianos siguen en prisión desde hace cinco años, sin juicio, y la policía se niega a liberarlos, publica Fides. Según la información de la Agencia Fides, la Iglesia Católica en la India y algunas organizaciones internacionales se han puesto en marcha para alzar la voz sobre el caso y clamar por su liberación.

Igualmente, los cristianos en Egipto sufren a causa de su fe. La provincia de Minya, con al menos 20 ataques contra las iglesias, escuelas y orfanatos cristianos, es la parte de Egipto, donde los islamistas han golpeado con mayor violencia y brutalidad. «Los islamistas», afirmó un habitante de esta región, «han quemado y destruido todo. Su objetivo era borrar cualquier huella de la presencia cristiana; incluso los orfanatos han sido saqueados y destruidos», informa Asia News e Infocatólica.

Después de asaltar la Iglesia de San Tawadros el-Shatbi, los extremistas islámicos armados dirigieron su atención a dos hogares para niños desfavorecidos, situados cerca de la iglesia parroquial, según afirmaron los habitantes de la zona. Robaron las ofrendas de la iglesia, ropa y los juguetes de los niños antes de incendiar el edificio entero. El fuego se prolongó durante más de 5 horas. «Afortunadamente», explicaron, «los niños fueron llevados a un lugar seguro antes de la llegada de los islamistas».

Al igual que otros lugares cristianos, las dos casas que albergaban a cientos de huérfanos son ahora un montón de escombros. Los criminales no sólo han destruido los dos orfanatos, sino también las casas de algunas familias que trabajan para los orfanatos, así como una galería de arte cercana que vendía objetos y artefactos hechos por los huérfanos para recaudar dinero.

Los islamistas descargaron especialmente su furia contra todo lo que simboliza el cristianismo y la modernidad, incluyendo los ordenadores. Después de salir del edificio, los terroristas quemaron tiendas y escuelas cercanas, como la Escuela Copta de San José, dirigida por monjas, una farmacia y un restaurante. También pintaron grafitis anticristianos con aerosoles en las paredes junto a una carretera.

Unos días después de la masacre, el guardia del orfanato dijo que los cristianos coptos escribieron un mensaje en la pared del orfanato, en respuesta a los insultos de los islamistas, que decía: «A pesar de lo que habéis hecho, pedimos a Dios que os perdone» y «Dios existe».

José Ángel Gutiérrez

[email protected]