
Con la llegada del calor, los helados vuelven a convertirse en uno de los alimentos más apetecibles del verano, pero también en uno de los que más dudas generan entre quienes intentan cuidar su alimentación y seguir una dieta saludable. ¿Son todos los helados iguales? ¿Engordan tanto como se cree? ¿Son los polos una alternativa más saludable?
A todas estas cuestiones responde Luis Castrillo Navarro, que es dietista-nutricionista clínico del Hospital Quirónsalud San José de Madrid, y de los centros médicos Quirónsalud Tres Cantos y Valdebebas, quien subraya que la respuesta depende menos del tipo de helado que de su composición, y de la frecuencia con la que se consume.
“Siempre que hay que realizar una ingesta adecuada para la edad y para las características personales de cada uno”, resalta Luis Castrillo
“Muchas veces en consulta me preguntan si es recomendable el consumo de helados, tanto de leche como de hielo, o la idoneidad de los polos si no queremos saltarnos la dieta. Mi respuesta es siempre que hay que realizar una ingesta adecuada para la edad y para las características personales de cada uno”, resalta este experto.
No todos los helados son iguales
No hay que olvidar, tal y como afirma, que los helados se pueden utilizar de forma esporádica en una alimentación equilibrada, aunque para hablar de helados hay que hacer distinciones: “En el caso de los comprados hay que leer bien el etiquetado para ver su valor nutricional y su composición”.

De hecho, recuerda este experto en Nutrición que los helados pueden ser muy variados y tener un montón de opciones añadidas al helado base, es decir, “al típico helado cremoso, englobado en helados lácteos, y que aporta alrededor de 199 kcal/100 gramos, con un 62% de agua, un contenido graso aproximado del 10%, y de azúcares del 27%, la mayoría simples y de alto índice glucémico; y una tarrina pequeña de helado puede pesar entre 70-125 gramos”.
Para que tengamos una referencia, según prosigue Castrillo, la leche entera posee alrededor de un 3,5% de grasas y la semidesnatada un 1,5%, aparte de los que aporta la leche de forma natural en cualquier tipo es en torno al 5%. “Al helado de base se le suele añadir frutos secos, galletas, fruta en almíbar, siropes, chocolate, muchas veces en trocitos mezclados con emulgentes y grasas para que encontremos pequeños trocitos al consumirlos, con lo que la densidad energética puede aumentar y mucho y no precisamente con calorías de buena calidad”, incide este especialista.
Una tarrina de helado que nos puede parecer pequeña muchas veces tiene más peso que un envase de yogur, y cada vez hay en el mercado envases más grandes que nos hacen no ser conscientes de la cantidad
Esto, tal y como alerta, se le debe añadir el que una tarrina de helado que nos puede parecer pequeña muchas veces tiene más peso que un envase de yogur, y cada vez hay en el mercado envases más grandes que nos hacen no ser conscientes de la cantidad. También hay que tener en cuenta aquellos que vienen en barquillo, cuyo contenido calórico y de azúcares simples también es significativamente importante.
El caso de los polos y los sorbetes
Ahora bien, advierte de que, por ejemplo, el contenido de agua de los sorbetes y de los polos de hielo es algo mayor, entre un 66-69%, aportando alrededor de 135 kcal/100 gramos, de las cuales su contenido graso aproximado es del 1,5% y su contenido en azúcares del 30%, también simples.
Así, insiste Castrillo Navarro en que los helados de hielo, los sorbetes, los granizados, y los polos, en su caso, su contenido en calorías es menor, pero con mayor aporte de azúcares simples. “Por eso, hay que ser consciente de su composición y de la cantidad ingerida. Muchas veces van destinados a un público más joven y además del contenido en azúcar tienen colorantes y conservantes para que no pierdan tan rápidamente sus propiedades”, avisa este experto de Quirónsalud San José.
“Es una buena opción combinarlos con frutas que podemos cortar en trozos y congelar o combinarlos con yogur desnatado o griego sin azúcares añadidos”, asegura el experto, y también apunta que podemos optar por hacerlos caseros
Por eso, este nutricionista clínico de los Centros Médicos Quirónsalud Tres Cantos y Quirónsalud Valdebebas afirma que, teniendo en cuenta que los helados son el producto ‘estrella’ del verano, a la hora de cuidar nuestra dieta saludable podemos ingerir una porción de helado, siempre y cuando seamos conscientes de su cantidad y de la frecuencia con la que los tomemos. “Es una buena opción combinarlos con frutas que podemos cortar en trozos y congelar o combinarlos con yogur desnatado o griego sin azúcares añadidos”, asegura. También podemos optar por hacerlos caseros; de este modo, seremos conscientes de todos los ingredientes que incorporemos y las cantidades, y así, podemos mejorar su valor nutricional.
En el caso de los deportistas, por ejemplo, indica que estos suelen conocer sus necesidades energéticas, de forma que, si en este caso queremos utilizar los helados como un extra energético, todo dependerá del ejercicio, de la ingesta del día, y de las necesidades del deportista. “Pueden formar parte de una alimentación equilibrada, pero en una medida controlada”, concluye Castrillo Navarro.
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