Acaba de aparecer en las librerías una nueva edición del Ejercicio mensual a María Santísima del Olvido, Triunfo y Misericordias, escrito hace más de siglo y medio por Sor Patrocinio. Es un facsímil de la primera edición que se publicó en 1860, editada por Aguado que era el impresor de Cámara de la reina Isabel II y de su Real Casa. Según se puede leer en la portadilla este libro se editó “de orden de S. M. la Reina N. Sra. (Q.D.G.)”, lo que quiere decir que Isabel II pagó lo mucho que debió costar esa edición de lujo.
Y esa espléndida edición de 1860 es lo que ahora se reproduce tal cual en la editorial San Román, y diría que en algunos aspectos mejorada como son los grabados de portada que resaltan todavía más. En efecto, la cubierta del nuevo Ejercicio mensual a María Santísima del Olvido, Triunfo y Misericordias es de tapa dura, símil piel Nebraska verde, con lomo redondo y cabezadas, golpe en seco en portada, lomo y contraportada y su título y el nombre de la autora en estampación oro. Y desde luego el interior del libro sin desentonar de la cubierta: papel grueso de lo mejor y una impresión del texto perfecta, que reproduce fotográficamente la belleza de la composición de la primera edición de 1860.

Si en la primera edición del siglo XIX la reina Isabel II no reparó en gastos para dar a luz un ejemplar de coleccionista por la importancia del libro y, sobre todo, por el cariño que tenía a Sor Patrocinio, que era —como he escrito con pruebas en su biografía— su mejor amiga, le editorial San Román ha querido hacer ahora otro tanto, más de siglo y medio después, porque el libro sigue siendo un importante tratado de Mariología, escrito en un lenguaje al alcance de todos los bolsillos para fomentar la devoción a María Santísima en su advocación de Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. Y en cuanto a lo del cariño de Isabel II hacía Sor Patrocinio, que impulsó la primera edición de 1860, otro tanto puede decirse de quien ha tomado la decisión en la editorial San Román de publicar la edición facsímil que ahora aparece, que como habrán sospechado los lectores, que me sigan desde hace tiempo, no es otro que él estas líneas les escribe en Hispanidad.
Pero a lo que estamos Remigia, que se nos pasa el arroz y todavía no hemos hablado del contenido del libro. Para quienes todavía no hayan oído hablar de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, les diré que el 13 de agosto de 1831 se le apareció la Virgen Santísima a Sor Patrocinio en su convento de Concepcionistas Franciscanas, que estaba entonces en la madrileña calle del Caballero de Gracia. Fue la misma Virgen María quien se dio a sí misma ese triple título. La abadesa del convento puso los hechos en conocimiento del papa de entonces, Gregorio XVI (1831-1846), quien extendió una bula autorizando su culto. Por lo tanto, la aparición de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias es una de las pocas apariciones aprobadas por la Iglesia últimamente, y en el caso de España la única desde hace siglos.
La devoción a la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias sigue siendo tan actual y tan necesaria, como lo era en 1831 cuando se le apareció a Sor Patrocinio. Ella dejó por escrito el diálogo que mantuvo con la Santísima Virgen durante el éxtasis, y en un momento dado le dijo algo, que nosotros podíamos repetir ahora y con más motivos que Sor Patrocinio en 1831:
«—Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?», —a lo que la Virgen le respondió:
«— Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos».

Y a continuación, en el éxtasis, Sor Patrocinio tuvo una visión muy parecida a la de los tres Pastorcitos de Fátima, cuando presenciaron que “bajo los dos brazos de la Cruz había dos ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios". Pero en el caso de la aparición de Sor Patrocinio tiene mayor calado porque es la Virgen, y no dos ángeles, quien rocía sobre España la sangre de Cristo, y no la de los mártires. Esto es lo que la misma Sor Patrocinio escribió:
«Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, lo puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo [España] con la sangre preciosísima. Díjome luego:
—Hija mía, ¿me amas?, —hasta tres veces. Díjela:
— Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra.
— Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto».
Sor Patrocinio escribió este libro dedicado a la Virgen, Ejercicio Mensual a María Santísima del Olvido, Triunfo y Misericordias, su obra más importante, en el convento de Torrelaguna. En la dedicatoria, Sor Patrocinio confiesa que ha sido la Virgen su refugio y amparo en las persecuciones que ha sufrido, pero lo declara sin quejarse, porque ella nunca se quejó, o al menos yo no he encontrado en los muchos documentos como he leído durante tantos años ni la más mínima queja, a pesar de la saña con la que fue perseguida injustamente tantas veces. La superación de todos sus sufrimientos lo consideraba como un triunfo de la Madre de Dios.
Sor María Josefa del Santísimo Sacramento cuenta la asistencia extraordinaria del Cielo que tuvo para redactar este libro. Esto es lo que declaró en 1903, bajo juramento, ante el tribunal del proceso de beatificación:
«Conozco de la sierva de Dios un libro titulado Mes de María dedicado a la Santísima Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. He oído decir a la señora que le suministraba papel mientras escribía este libro la sierva de Dios, que escribía con tal velocidad que no se bastaba a proporcionarle las cuartillas. Sucedió esto estando la sierva de Dios en Torrelaguna, donde estaba de pisadera la señora indicada y después fue religiosa con el nombre de Sor María Juana de la Purísima Concepción».
Por su parte, Sor María Isabel de los Remedios fue una de las monjas que acompañó a Sor Patrocinio el 11 de febrero de 1856 en primera fundación, la del convento de Torrelaguna, y además de coincidir con Sor María Josefa del Santísimo Sacramento amplía su información. Esto es lo que cuenta:
«En fin, en el citado pueblo [Torrelaguna] escribió el precioso libro titulado Mes de María, que dedicó a la Santísima Virgen del Olvido, que además de ser, según dicen personas competentes, obra de gran mérito, lo escribió de una manera tan prodigiosa, que es digna de especial mención, pues lo escribió solo en el mes de mayo, y en el preciso tiempo que duraba en la comunidad el ejercicio de las flores o mes de mayo; que para escribir cada
día el que corresponde en tan breve tiempo, fácilmente se puede comprender no podía ser sino es con especial milagro; lo que a mí no me extraña, porque la he visto escribir velocísima, y lo que es más sin mirar, pues siendo tornera me sucedió una vez (y tal vez más aunque no lo aseguro) pero en esta que perfectamente recuerdo, entrando con un asunto me estuvo contestando y dando solución al negocio, mirándome y sin dejar de escribir».
Alguien ha escrito que Sor Patrocinio redactó el Ejercicio mensual a María Santísima del Olvido Triunfo y Misericordias en el convento de Torrelaguna en 1839, durante los años en los que estuvo allí durante el primer destierro.
Sin embargo, las dos declaraciones de las monjas que hemos transcrito lo que avalan es que lo escribió sí en Torrelaguna, pero en el mes de mayo de 1856, de lo que fueron testigos Sor María Josefa del Santísimo Sacramento y Sor María Isabel de los Remedios, monjas que convivieron con Sor Patrocinio en el convento de Torrelaguna, que fue fundado el 11 de febrero de 1856. Por lo tanto —repito— Sor Patrocinio tuvo que escribir este libro en el mes de mayo de 1856, porque toda la comunidad abandonó Torrelaguna el 17 de abril de 1857, para ir a la segunda fundación, la del convento de San Pascual en Aranjuez, donde se instalaron.