El avión del Papa León XIV ha aterrizado a las 9:56 de la mañana en el aeropuerto de París Orly.
En el vuelo, el Santo Padre ha saludado a los periodistas que le acompañan durante los cuatro días de su visita a Francia.
También se ha referido a la situaron que vive Ceuta, la ciudad autónoma española ubicada en África, que fue invadida por 80.000 personas el pasado 30 de julio, un suceso que asegura haber seguido «desde el primer día»: «Es una crisis que tiene detrás causas de diversa índole. Hay que entender cómo responder para evitar este tipo de emergencias. Ha sido realmente una crisis humanitaria», palabras que han sido rápidamente manipuladas por los medios del régimen sanchista…
Respecto a su viaje a Francia, ha señalado: «En primer lugar, viajo a Francia, al igual que a cualquier otra parte del mundo, como seguidor de Jesucristo para anunciar la paz, la paz de Cristo en todo el mundo. Es un mensaje que, como todos sabemos, es importante en este momento».
Después, una periodista le ha preguntado si "es usted una persona feliz". A lo que el Pontífice ha respondido: «Sí, lo soy, soy feliz a pesar de las dificultades, pero encuentro consuelo en la fe…». «En cualquier caso, estoy contento con la elección que hice hace tantos años. Pero ¿por qué me ve triste?». Repreguntado por si nota "el peso de la iglesia", ha respondido: «A veces un poco más… ¡pero Dios es grande!».
Luego, tras ser recibido por el presidente francés Emmanuel Macron, ha pronunciado un discurso ante las autoridades y la sociedad civil francesas: "Reafirmo «con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano». Existe en nuestros días la tentación de esperar que la ciencia nos brinde una solución y un consuelo para todos nuestros sufrimientos. El riesgo es, a menudo, caer dicha ilusión. Cuando la ciencia y la tecnología no están guiadas por la conciencia, pueden proponer soluciones inmediatas que parecerían responder a los deseos y sufrimientos de los hombres y mujeres, pero que, en realidad, consiguen desviarlos gravemente del bien al que aspiran profundamente. A veces constato con preocupación ciertas derivas de las sociedades actuales que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas lucrativas que favorezcan las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada. No olvidemos que el respeto mutuo y la protección de la vida de toda persona humana constituyen una responsabilidad de cada uno y de todos, que comienza con una conversión de la inteligencia y del corazón, y que requiere un compromiso real y desinteresado para con nuestros hermanos y hermanas".
Y lo dice justo cuando recientemente en Francia se ha aprobado la ley de eutanasia y se ha metido el aborto en la Constitución francesa como un supuesto derecho, ambas medidas impulsadas por Macron.
Empieza fuerte León XIV su visita a Francia.