La cadena estadounidense de cafeterías Starbucks ha anunciado la clausura de 250 locales en Norteamérica, lo que representa un 1% del total de sus 18.000 establecimientos en la región, afectando también a la plantilla. Aunque la compañía no ha especificado aún cifra, está claro que habrá despidos.
Estos cierres, aclaran, se enmarcan dentro del plan de reestructuración iniciado por el consejero delegado, Brian Niccol, que persigue un ahorro de 2.000 millones de dólares (unos 1.850 millones de euros) en dos años. No es la primera noticia de este estilo, ya que el año pasado anunció que cerraría 500 cafeterías.
Y es 'precioso' como lo anuncian, porque no es que no le salgan las cuentas, que no estén pasando su mejor momento o que la competencia haya crecido o que no lo estén haciendo bien, no, Starbucks cierra estas tiendas por sus clientes, ¿comprenden?: "Hemos revisado minuciosamente nuestra cartera de cafeterías en Norteamérica e identificado establecimientos donde no creemos poder ofrecer de forma consistente la experiencia que deseamos para nuestros clientes y socios, o donde no vemos un camino hacia un desempeño financiero aceptable. Por consiguiente, cerraremos aproximadamente 250 cafeterías a finales de esta semana", ha destacado el director de operaciones de Starbucks, Mike Grams.
No obstante, Grams ha querido justificar los cierres como algo cotidiano en la actividad de la empresa argumentando que "cada año cerramos algunas cafeterías y abrimos otras como parte de la gestión de nuestra cartera".
Ellos, muy progres, han comunicado que se pondrán en contacto con los "socios", nombre con el que Starbucks designa a sus trabajadores, para "brindarles apoyo durante este transición".
Resulta llamativo, el año pasado, tal y como informó Cristina Martín en Hispanidad, la cadena abrió su mayor local en España en el Bernabéu. Starbucks presumió de que con esta apertura colaboraría con Acción contra el Hambre, así la cadena de cafeterías cara y progre también pensaba en las personas que sufren inseguridad alimentaria, una problemática que afecta al 13% de los hogares de nuestro país.
Pero claro, a la vista de los cierres y los despidos, vuelve a quedar claro que esto fue otra muestra más de cómo una multinacional progre se viste de bondad… cuando le interesa.
La realidad es bien distinta: en 2022 se conoció que imitaría a Amazon y otras muchas empresas progres (Disney, Levi’s, Apple, Microsoft, Netflix, Tesla, Meta, entre otras) al pagar a los trabajadores que viajen para abortar en EEUU. Otro aspecto que compartía con el gigante de comercio electrónico era el poco gusto por los sindicatos, pero fue castigada a readmitir a siete empleados despedidos por sus planes de sindicarse. Además, por pasarse de progre e integradora, le salió muy caro el despido injusto de una empleada de raza blanca.
En paralelo, Starbucks es una de esas empresas con mucho peso el mercado del café, por ejemplo, marcando los precios a la baja. Esto explicaba que mientras el consumidor paga tres dólares por su café de Starbucks, el campesino sólo reciba tres centavos de dólares, como reflejó el documental Oro negro (aquí el tráiler o bien, el documental completo).
Por cierto, en la historia de Starbucks, resultada llamativo que hoy sea lo que es, después de que un antiguo trabajador volviera y le diera un giro. Starbucks fue creada en 1971 por Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker como un mayorista de granos de café que evolucionó a cafeterías. Howard Schultz entró a trabajar en una tienda de Starbucks en 1982, un año después viajó a Italia y quedó cautivada por las cateterías del país y trasladó el modelo a EEUU, llegó a ser director de marketing, pero después se marchó para lanzar sus propias cafeterías (denominadas Il Giornale). Eso sí, Schultz volvió a Starbucks en agosto de 1987 y compró la compañía con ayuda de inversores locales, llegando a ser su director ejecutivo entre los años 1986 y 2000, y actualmente su presidente emérito.