Hombres armados entran en un teatro de Moscú y empiezan a disparar indiscriminadamente contra el público. En el momento de escribir esta crónica, los muertos ya superan los 60 y los heridos el centenar. 

 

 

Precisamente en Moscú, desde donde el hombre del momento, un tal Vladimir Putin, vive en estado de guerra permanente, tras invadir Ucrania y aliarse con China (con los BRICS) en lugar de con el Occidente cristiano, que es lo que habría que esperar de Rusia y lo que habría que esperar intentaran Europa y Estados Unidos.

El DAESH carece de jerarquía pero sí posee una filosofía de odio que no precisa de jefes, aunque sí de medios. Su principal enemigo es el cristianismo occidental, del que Putin debería formar parte, aún más que el panteísmo oriental

El atentado ocurría horas después de la Cumbre de jefes de gobierno europeos celebrada en Bruselas, donde los cegatos líderes del Viejo Continente cuna de Occidente y del mundo, bramaron de nuevo contra Putin mientras aumentaron su ayuda, en dinero y armas, a Zelensky... para que los ucranianos pongan los muertos y les sirva de parapeto para no entrar en conflicto directo con los rusos. Ya saben, lo de Churchill: "Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra. Elegisteis el deshonor: tendréis la guerra".

Pero aún faltaba lo peor: el atentado es inmediatamente reivindicado por el Estado Islámico. Ojo, nadie sabe lo que es hoy el ISIS pero todos sabemos lo que es el espíritu del Estado Islámico y del terrorismo musulmán en general: para ellos, la guerra es una cuestión de familia, una cuestión de civiles, no sólo de militares, y por tanto los civiles deben ser aniquilados en igual forma y de igual manera que los soldados enemigos. Además, son más fáciles de matar.

España y Europa deberían esta luchando por un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, entre Moscú y Occidente, para alejar a Putin de las garras de Xi Jinping y Narendra Modi, los dos principales azotes de la humanidad actual

¿Y qué pinta el Estado Islámico en todo esto? ¿Acaso su enemigo no era Occidente? ¿Y Occidente no está enfrentado con Rusia? Bueno, en primer lugar, Putin no es aliado del Estado Islámico: es más, los musulmanes radicales saben que Putin es un cristiano Occidental. Una bestia sí, pero cristiano y occidental. 

El ISIS no olvida que el ruso, con su certero apoyo a Bashar Al-Asad, y al revés que Occidente, evitó que el Daesh se asentara en el norte de Irak y en el Kurdistán con la fuerza de un Estado. Por eso le consideran su adversario y siempre será su enemigo. Había que debilitarlo ahora, cuando se encuentra enfrentado a todo el mundo.

La civilización cristiana no reacciona porque Occidente está regido por líderes postcristianos, bastante ciegos y totalmente estúpidos, como Biden, Sunak, Scholz, Macron, Trudeau... o Sánchez

En segundo lugar, Putin, en su actual versión antieuropea, no se ha aliado con los musulmanes -salvo con Irán, por el gas- para combatir a Washington y Bruselas, sino con los BRICS: China, India, Brasil (con el vengativo y estúpido Lula arrastrando hacia Oriente a buena parte de la Hispanidad católica) y Sudáfrica, la nueva capitana del indigenismo africano, ya saben, lo del Black Lives Matter (BLM) y la necedad Vinicius, consistente en llamar racista a todo quisqui. Pero el jefe de los BRICS no es Lula sino el chino Xi Jinping y el indio Narendra Modi. Esos son los peligrosos y esos son con los que se ha aliado Putin.

Por todo esto, los islámicos se han ido a matar rusos a un teatro, a sangre fría y con saña caliente. No olviden que el Daesh carece de jerarquía pero sí posee una filosofía de odio que no precisa de jefes, aunque sí de medios. Su principal enemigo es el cristianismo occidental, del que Putin debería formar parte, aún más que el panteísmo oriental. 

Los políticos occidentales tienen bastantes cosas en común: no les gusta el panteísmo oriental (suponiendo que sepan lo que significa y lo que implica) y repudian el fanatismo islámico... pero de lo que realmente abominan es de su propia naturaleza y condición: es decir, de Cristo

Pero lo más importante: España y Europa deberían estar luchando por un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, entre Moscú y Occidente, para alejar a Putin de las garras de Xi Jinping y Narendra Modi, los dos principales azotes de la humanidad actual, para que Moscú regrese al Occidente cristiano del que forma parte. ¿Por qué no lo hace si la emergencia se hace evidente y se corre el peligro de que Putin, enfrentado al terrorismo islámico y a Occidente en Ucrania, entre en guerra nuclear que, con ésta, sí que puede lanzarse contra Europa? Pues la civilización cristiana no reacciona porque Occidente está regido por líderes postcristianos, bastante ciegos y totalmente estúpidos, como Biden, Sunak, Scholz, Macron, Trudeau... o Sánchez. Con insultar a Putin y presentarle como un monstruo, y utilizar a los ucranianos como parapeto de su propia seguridad les basta.

Todos esos líderes tienen bastante cosas en común: no les gusta el panteísmo oriental (suponiendo que sepan lo que significa y lo que implica) y repudian el fanatismo islámico pero de lo que realmente abominan es de su propia naturaleza y condición: es decir, de Cristo.

El ISIS no olvida que Putin, con su certero apoyo a Bashar Al-Asad y al revés que Occidente, evitó que el Daesh se asentara en el norte de Irak y en el Kurdistán con la fuerza de un Estado

¿Putin podría atacar Europa si se suceden los atentados terrorista islámicos en Siria? Sí y eso supondría, sin paliativos, la III Guerra Mundial.