
El origen de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero no está ni en Manos Limpias, como aseguró la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ni en las declaraciones de Aldama, sino en la Fiscalía Anticorrupción tras ser alertada por las fiscalías de Francia y Suiza.
Pero las que están realmente trás el rastro de Zapatero son las agencias federales de EEUU -la agencia antidroga (DEA), entre ellas- que investigan las conexiones del expresidente socialista con el narco Estado de Venezuela durante el régimen de Nicolás Maduro. En este sentido, la cooperación del Pollo Carvajal con la justicia norteamericana ha sido clave. Por cierto, Carvajal sigue esperando la sentencia de su juicio.
A más a más, en EEUU tampoco olvidan la vinculación de ZP con la empresa china Huawei, vetada en el país -es una cuestión de seguridad nacional- y muy cuestionada en Bruselas.
Así las cosas, y esto es lo grave, las agencias de EEUU están analizando lanzar una orden internacional de búsqueda y captura contra Zapatero, lo que sería, sin duda, un golpe durísimo para él y para el Gobierno Sánchez, que ha cerrado filas con el expresidente.
Mientras tanto, en España, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha ordenado este jueves bloquear las cuentas bancarias de Zapatero y sus hijas. Laura y Alba Rodríguez Espinosa no están imputadas, aunque su empresa, Whathefav SL sí aparece en el auto del juez y habría cobrado cerca de un millón de euros de la trama.
Y sí, todo esto es perfectamente compatible con la sospecha de que el juez Calama, amigo personal de Fernando Grande-Marlaska, uno de nuestros peores ciudadanos, con la imputación de ZP le está prestando un servicio inestimable, otro más, al Gobierno de Pedro Sánchez.











