Día intenso este pasado martes, 19 de mayo. Zapatero pasó de ser un hombre despreocupado por el dinero a un mete-mano-en-bolsillo-ajeno, pasó de hereje socialista a jetas capitalista. Pero es falso lo uno y lo otro: ZP es ambas cosas: peligroso y avaricioso... y lo ha sido siempre. Su imagen de impotente pero honrado ha saltado por los aires y García-Page se ha quedado de piedra. La investigación policial no admite equívocos: en pocas horas, Zapatero ha pasado de tonto a ladrón, de padre espiritual del socialismo a caradura sin límites, al que no se le compraría un coche usado.
Es decir, que ZP consiguió lo que nunca conseguirá Pedro Sánchez, a quien ningún socialista ama: se le adora y se le teme, pero no se le quiere. En su presunta candidez los ministros de ZP, o los periodistas, le trataban con cierta calidez. Pedro, sin embargo, es más frío que un pez.
Echemos una segunda mirada al expresidente del Gobierno. Su aspecto, sus gestos, también sus andares, le han identificado ante los españoles como un bobo. Ahora bien, ahora que conocemos lo que ha hecho, y que ha "espabilado" retóricamente, su imagen ha evolucionado, de tonto a tonto-siniestro, el tonto-siniestro que podría hundir a Sánchez,
Yo sigo pensando que Sánchez es un psicópata del poder que hará cualquier cosa para no abandonar La Moncloa: habrá que echarle.
Ideológicamente, ZP es mucho más profundo, radical y peligroso que el actual presidente, pero éste, llevado de su egolatría, es capaz de hacerlo lo que el otro no se atrevía a hacer. El anterior, a pesar de su apariencia, es buen dialéctico, el presidente actual, con toda su apariencia de adolescente chulesco pagado de sí mismo, es un buen retórico.
Y, sobre todo, hay algo en lo que ambos coinciden, algo que les une con lazo de acero: ambos coinciden en su cristofobia. Si quieren hacer distingos, es más cristófobo ZP, por más inteligente, y más cristianófobo, Sánchez está más pendiente de los aspectos formales.
El día en que ambos se jubilen, España dejará de ser irrespirable. En todo caso, ZP quedará para la cronología periodística como el tonto siniestro que podría hundir al corcho, siempre flotante, de Pedro. El escándalo ZP podría incluso forzar a Pedro a adelantar las elecciones.











