
La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra -hay motivos para sospechar que no será la única- puede arrastrar a todo el equipo de zapatistas de Telefónica, liderado por Javier de Paz, alias ‘el corcho’. Efectivamente, el íntimo amigo de ZP siempre flota, al menos hasta ahora siempre lo ha hecho.
Atención a la página 29 del auto del juez de la Audiencia Nacional: “José Luis Rodríguez Zapatero lleva a cabo participación activa y directa de en los canales de organización y comunicación interna de la sociedad Análisis Relevante SL, tal y como se constata a través de un chat grupal, denominado “AR”, creado por Sergio Sánchez dos meses después de la constitución de la mercantil Análisis Relevante SL, en el que figuran como participantes Julio Martínez Martínez, Javier de PAZ, Silvia de Paz, José Luis Rodríguez Zapatero y Sergio Sánchez Benítez”. Silvia de Paz es hija de Javier de Paz.
Vaya por delante que el simple hecho de formar parte del grupo AR no constituye ningún delito en sí mismo, pero sí te coloca en una situación, cuanto menos, comprometida. Por cierto, en el auto, el juez Calama describe la relación mercantil entre Análisis Relevante SL y Whathefav SL, curiosamente, la empresa de las hijas de ZP. En otras palabras, hay que ser muy cínico para afirmar no tener ninguna sociedad mercantil, ni directa ni indirectamente. ¿Y la de sus hijas? ¿Y Análisis Relevante?
A lo que vamos: la página 29 pone en el disparadero a De Paz, que había acumulado cargos tras su salida del Consejo de Administración. De Paz cobra, atención, como presidente de Movistar+, como presidente de Telxius, como responsable de Telefónica Infra y como responsable de inmuebles de la compañía.
Lo dicho: la página 29 del auto brinda a Murtra la oportunidad de oro para hacer algo que hasta ahora no se ha atrevido a hacer: cesar a De Paz y a todo el grupo de zapatistas de la multinacional, empezando por el consejero delegado, Emilio Gayo. Murtra tiene el permiso de Moncloa para hacerlo, como adelantamos en Hispanidad, pero aún no ha dado el paso.
Es la caída del imperio zapatista, que en Telefónica incluye, además, a otro de los integrantes del chat AR, Sergio Sánchez, a quien De Paz envió a Indra en un primer momento, pero que luego rescató para Telefónica, a la responsable de Personal, Marta Machicot y al secretario del Consejo y responsable jurídico del Grupo, Pablo de Carvajal, que no es zapatista al uso pero ha resultado un engranaje vital para De Paz.
Por cierto, otro -en este caso, otra- que no es estrictamente zapatista pero que tiene mucho poder y mucha información, y pasa prácticamente desapercibida, es María Piedad Álvarez de Arriba, directora global de Seguridad de Telefónica y, antes, jefa de Gabinete en el departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez. Casi nada.
El candidato de Murtra es Christian Gebara, Ceo de Telefónica Brasil, el que ha salvado los resultados del primer trimestre. Pero Gebara, reticente a dejar su país de origen, sólo vendría al Distrito C con plenos poderes.
Uno que no es zapatista, pero está muy activo es Carlos Ocaña, vicepresidente de la operadora y representante de Moncloa -perdón, de la Sepi- en el Consejo. Ocaña, que ha traicionado a Florentino Pérez, sigue aspirando a suceder a Murta como presidente. No tiene prisa, simplemente acecha y espera el momento adecuado, cuando Murtra comenta algún error de bulto o la situación financiera de la compañía aconseje un cambio de rumbo. Atentos, porque esto último podría suceder más pronto que tarde.












