Pedro Sánchez ha asistido al desfile militar de la Fiesta Nacional de Francia que se ha celebrado en París. Un acto que resulta un tanto curioso y más cuando tiene lugar el mismo día que la Selección Española se enfrentará a Francia esta noche en las semifinales del Mundial de fútbol, en el AT&T Stadium -denominado Dallas Stadium en el citado torneo-, en Arlington (Texas, EEUU).

Claro que la asistencia del presidente del Gobierno al desfile militar francés no sólo llama la atención por la coincidencia con el partido de fútbol, también porque no le gusta mucho ir al desfile militar que se celebra cada 12 de octubre en nuestro país, para conmemorar nuestra Fiesta Nacional. Suele llegar con el tiempo justo, a veces incluso haciendo esperar a los Reyes, para evitar todo lo posible que le griten o le abucheen durante mucho tiempo. Y en cuanto termina el desfile, se va lo más rápido que puede para evitar a los ciudadanos, entre los que sigue perdiendo popularidad.

En lugar de ir a las semifinales del Mundial a mostrar su apoyo a la Selección Española ha preferido acusar de racista al pepero Mariano Rajoy a través de la red social X, por decir que el equipo tiene un altísimo nivel, pero “sin franceses”. Es más, Sánchez lo ha usado como cortina de humo ante la creciente corrupción sanchista, haciendo un rasgado de vestiduras progre, y mandando a salir a responder al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. Pero ojo, si se califica de racista la obviedad, se acabará en la barbarie woke… y el abuso de los delitos de odio provocará que no se pueda decir nada.

La no asistencia a las semifinales del Mundial entre España y Francia también se puede deber a los injustos embargos que está recibiendo nuestro país por el desastre de los laudos de renovables. De hecho, el avión que usa Sánchez (ya sea el Dassault Falcon 900 o el Airbus A-310) sigue en peligro de embargo si toca suelo estadounidense porque es propiedad del Estado español. Un embargo que ya temieron los medios diplomáticos y jurídicos españoles cuando viajó a la 80ª Asamblea de la ONU el pasado septiembre.

Encima, Sánchez no está para celebraciones ante la condena que ha recibido su hermano David por parte de la Audiencia Provincial de Badajoz. Y es que ha sido condenado a nueve años de inhabilitación para ejercer un trabajo o cargo público por un delito de prevaricación administrativa por las irregularidades en su contratación en 2017 en la Diputación de Badajoz.

Por cierto, el viaje a Francia no sólo ha servido para asistir al desfile militar citado. Unas horas antes se vio con el alcalde de París, Emmanuel Grégoire; y un día antes acudió a la reunión de trabajo de la Coalición Antimisiles Balísticos, donde Sánchez estuvo al lado de su amigo y homólogo francés, Emmanuel Macron; y luego a la reunión de trabajo de la Coalición de Voluntarios para Ucrania, donde el español ya no estuvo al lado de Macron sino en un puesto más secundario y en la segunda fila de la foto de familia. 

Sánchez no lidera la reunión de trabajo de la Coalición de Voluntarios para Ucrania

 

Claro que en este contexto entre España y Francia no se puede perder de vista que el PP ha bloqueado el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia en el Senado. Lo ha hecho aprovechando su mayoría en la Cámara Alta para aprobar un requerimiento al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre un aspecto de dicho Tratado, como se preveía hace unos días. De esta forma, el tema queda en manos del tribunal que preside Cándido Conde-Pumpido... por lo que no hay demasiada esperanza en que lo resuelva del lado que espera el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo.