El Gobierno Sánchez no sólo tiene cada vez menos relevancia internacional, sino que también carece de buena educación diplomática con políticos que no tienen sus 'principios' progres y a los que tilda, una y otra vez, de 'ultras'. 

La penúltima muestra se ha podido ver hace unos días en la toma de posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia. Un acto al que ha acudido el rey Felipe VI, acompañado, esta vez, del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y no de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Eva Granados, como pasó en la toma de posesión de la derechista Keiko Fujimori como presidenta de Perú. 

Es cierto que Moncloa ha hecho bien en mandar a Albares en lugar de a una secretaria de Estado para acompañar al jefe del Estado español. Sin embargo, el titular de Exteriores se ha hecho notar, como se ha visto en su desplante al presidente de Argentina, al que considera un 'ultra', Javier Milei. Y es que cuando el rey Felipe VI fue a saludar al mandatario argentino, pensaba que Albares estaba justo detrás de él y no era así, sino que tuvieron que estarle esperando para que saludara a Milei.