El gran desastre de los laudos de renovables vuelve a la primera línea por el frente judicial abierto en EEUU, pero ahora en un sentido bien distinto al de hace unos días. En esta ocasión, España ha recibido un revés del Tribunal Supremo de EEUU, que ha rechazado el recurso de amparo del Estado español... abriendo así la veda para más embargos injustos.

Dicho fallo, además, considera como sentencia firme la emitida por el Tribunal de Apelaciones del distrito de Columbia, que englobaba distintos laudos por 358 millones de euros. Por tanto, se produce su reconocimiento y se da vía libre a su ejecución en suelo estadounidense a través de injustos embargos de activos y/o de ingresos del Estado español.

A la vista de esto, el avión que usa Pedro Sánchez para viajar (ya sea el Falcon o el Airbus A-310) sigue en peligro de embargo porque es propiedad del Estado español. Un embargo que ya se temieron los medios diplomáticos y jurídicos españoles cuando el presidente del Gobierno viajó al la 80ª Asamblea de la ONU el pasado septiembre. Ahora resurge el temor... y más si Sánchez decide seguir los pasos del rey Felipe VI y acudir a algún partido del Mundial de fútbol (que se celebra en EEUU, Canadá y México) que se juegue en suelo estadounidense para apoyar a la Selección española.

Claro que el mazazo judicial del Tribunal Supremo de EEUU llega tan sólo días después de que otro tribunal de menor rango librara de los injustos embargos a la Selección Española de fútbol y a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por ser entidades privadas. En EEUU, las sentencias que condenan a España a pagar los laudos de renovables rondan los 700 millones de euros.

No hay que perder de vista que los inversores (en su mayoría, fondos de inversión) y también fondos oportunistas (que han comprado los derechos de cobro de otros fondos) están tratando de garantizarse el cobro de las indemnizaciones reconocidas en distintos arbitrajes a través de injustos embargos de activos. Ya han empezado a producirse embargos en Reino Unido, Australia, Bélgica, Países Bajos y EEUU, entre otros países, porque España se niega a pagar unas indemnizaciones de 1.800 millones que se han reconocido en las cortes de arbitraje. Esta cifra asciende a 2.300 millones si se suman los intereses de demora, las costas judiciales y otros recargos. Eso sí, estas cuantías se han quedado muy lejos de los más de 10.000 millones que los inversores y fondos oportunistas (entre ellos, Blasket) habían reclamado en las cortes de arbitraje -principalmente, en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial-, y hasta ahora se han resuelto algunas resoluciones a su favor y otras a favor de España. 

En paralelo, conviene recordar que el gran desastre de los laudos de renovables empezó por culpa de las generosísimas primas a las renovables que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero (ahora imputado por presunta corrupción) ofreció cuando era presidente del Gobierno, prometiéndoles una rentabilidad asegurada del 22%... y atrayendo así a gran cantidad de fondos y empresas. Estas primas sufrieron su primer ajuste en 2010, siendo ministro Miguel Sebastián, quien se dio cuenta de la magnitud del problema, pues el déficit de tarifa se había disparado a casi 30.000 millones (deuda que hoy seguimos pagando), pero con la llegada del pepero Mariano Rajoy a La Moncloa, fue el ministro José Manuel Soria el encargado de dar un fuerte tijeretazo a las citadas primas y también intentó amortiguar el desastre creando un nuevo impuesto (el del 7% por la energía eléctrica producida por las energías verdes... que aún sigue en vigor y que ahora el Gobierno ha anunciado que eliminará progresivamente hasta quitarlo por completo en 2028.