La interminable Junta de Accionistas de Telefónica Deutschland, celebrada telemáticamente el 1 de julio -ocho horas y 250 preguntas,- ha tenido su continuidad, pero en los juzgados. Hablamos de la demanda interpuesta por el fondo Mainberg Asset Management y admitida por el Tribunal Regional de Múnich, en la que el fondo, accionista minoritario de la compañía, el exige transparencia acerca de los flujos de liquidez entre la filial y la matriz.
Conviene recordar que Telefónica controla el 97% de la filial alemana, tras lanzar una OPA y excluirla de bolsa en 2024. Desde entonces, las quejas de los minoritarios que no acudieron a la oferta han sido una constante y tuvieron su máxima expresión en la citada Junta del pasado 1 de julio.
Aun así, lo más grave de Telefónica Deutschland no está ni en los juzgados ni en la relación con los accionistas, sino en el negocio. En el Distrito C, la sede de Telefónica en Madrid, no saben qué hacer con la filial germana, cuyos resultados del primer semestre dejaron mucho que desear, como adelantamos en estas mismas pantallas. En Telefónica Alemania, como en Reino Unido, hace falta mucha inversión en red y captar muchos clientes minoristas, pero la compañía no parece estar actualmente en condiciones ni de poner en marcha lo primero ni de conseguir lo segundo.
A todo esto, la cotización no logra recuperarse de la caída del 1,6% que sufrió el 29 de julio, tras la presentación de resultados. Este lunes cae en torno al 1%, frente a un Ibex prácticamente plano, y cotiza a 3,63 euros frente a los 3,67 de finales de julio. En ese mismo periodo, el Ibex ha pasado de los 19.412 puntos a los 20.200 actuales.













