Lo del comando zapateril de RTVE ha batido hoy, miércoles todos las marcas. Lo cuenta José Ángel Gutiérrez en el espléndido resumen de la información vertida a lo largo de la mañana en radio y TV: partidos políticos frikis.

¿Y quién es un friki para doña Pepa Bueno, secundada por Ramón Jáuregui, nuestro socialista católico por el derecho a decidir? Pues aquellos partidos que no están en el sistema, los que no tienen representación parlamentaria. Es decir, que el propio PSOE, antes de la democracia, era puro friquismo, como lo era el partido de Rosa Díez hasta el pasado mes de marzo de 2008. Todo el que no está con el oligopolio es un friki, un desestabilizador, un chiflado, un majadero.

A bodas me convidan pensó Jáuregui y naturalmente se lanzó por esa vereda, que incluso le llevó a concluir que las posturas ultra-reaccionario: casi defendió la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural No hay que olvidar que Jáuregui pertenece a esa maravillosa contradicción en origen que es el catolicismo abortista, tan solicitado por la progresía para dividir a la Iglesia.

Pero no nos perdamos: lo que anhelan tanto el PSOE como el PP es que nada cambie, que ellos continúen repartiéndose el poder hasta el siglo XXII. Es en lo único en lo que coinciden ZP y Rajoy: se repartirán las viandas del banquete pero no permitirán que haya nuevos invitados. Y eso en un continente donde los más optimistas consideran que en las próximas elecciones votará la tercera parte del electorado con derecho a hacerlo. Es decir, que en la Unión Europea, poblada por más de 500 millones de almas, existen más de 333 millones de frikis, los que no votan, además de los que no votan al PP, al PSOE o a nacionalistas. A ver si va a resultar que el friquismo no se ubica extramuros del arco parlamentario, sino en su mismo epicentro.

Y sí, acierta José Ángel cuando sospecha de qué friquismo estamos hablando. De hecho, a la misma ahora, que la candidata Bueno, -quiero decir el candidato Jáuregui- arremetía contra el friquismo de los pequeños partidos, don Ramón se refería a la ultraderecha y el otro candidato socialista, el cabeza de lista, insigne Juan Fernando López Aguilar hablaba de ayudas agrícolas en peligro por la influencia de los toris británicos. Verde y con asas.

Es decir, los socialcitas estaban hablando de la alianza entre el Partido Conservador británico y Alternativa Española (AES),  alianza que pone los nervios al Partido Popular, quien por ello, castiga al partido de Rafael López Diéguez con el silencio más absoluto. Observen que en El Mundo, ABC o La Razón, mencionar a Alternativa Española en estas elecciones es pecado mortal.

Yo creo que el PSOE tampoco ha debido meterse en ese berenjenal. Me explico: si no cita expresamente a AES no hará daño al PP, a quien Alternativa puede quietarle votos. Por otra parte, ya he explicado en otras ocasiones que AES no es un partido ultra, todo lo contrario, a López Diéguez se debe el mérito de haber limpiado de ultras una formación confesional que, ahora mismo, es de las poquísimas opciones que defiende los valores no negociables: vida, familia, libertad de enseñanza, bien común,  libertad religiosa. Pero es que, además, calificar de ultras a los conservadores británicos es algo que puede no sólo enfadar a la gente de David Cameron sino a toda Europa... por sectario y por estúpido. Jáuregui y López Aguilar deberían tener más cuidado con ese asunto, especialmente en el presente caso, porque Cameron puede acceder en breve al número 10 de Downing Street en breve y los chicos de ZP podrían comer la misma plancha de su líder con Ángela Merkel a quien llamó fracasado diez días antes de ser nombrada canciller. Desde entonces, Merkel tiene enfilado a ZP y la pagamos todos los españoles.

Casi diría que lo único importante el próximo día 7 es votar a un partido friki: yo les propongo a Alternativa Española, entre otras cosas porque es al único que, con el apoyo del partido Conservador británico pero con plena independencia ideológica, puede llevar los valores no negociables a Estrasburgo. Digamos que sí al único que ceo con probabilidades. Ahora bien. Si no usted no cree en esos principios innegociables, vote a verdes radicales, a socialitas leninistas o quien le venga en gana. A cualquiera que no sea miembro del cartel, del oligopolio político que, en la Unión Europea, ya está adquiriendo los mismos tintes que en el resto del mundo: un partido Político Europeo (PPE), que se quitó las vestes democristianas una vez que dejó de ser cristiano y que apenas le queda poco demócrata, y un grupo socialista que ha convertido su socialismo en mera progresía. O sea, en zapaterismo. Cualquier voto vale con tal de romper el Sistema, porque este sistema huele a podrido, en España, y en toda Europa.

Votemos a los frikis. En Europa hay más de 333 millones: somos mayoría y vamos a triunfar.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com