TSK luce su ‘mejor traje’ de cara a la búsqueda de socios al dar a conocer sus resultados de 2025. Y es que ha mejorado sus ingresos y ha disparado el resultado bruto de explotación (ebitda) un 37%.

La ingeniería asturiana ha ingresado 1.035 millones de euros, superando ligeramente la cifra obtenida en 2024 (1.012 millones). El 91% de los ingresos ha sido aportado por la división de Transición Energética y Digitalización; y el 9% restante por la del manejo y transporte de materiales y minerales críticos. Por regiones, América ha generado el 78% de los ingresos, muy por delante de Europa (12%) y del resto del mundo (10%).

Por su parte, el ebitda sube un 37%, hasta 99,7 millones, con un margen de rentabilidad operativa que ha ascendido al 9,6%. Y el beneficio neto se ha disparado un 64,3%, a 32 millones, gracias a la fuerte actividad internacional. Además, la cartera de proyectos está en un nivel récord, con contratos ejecutables por 1.300 millones y acuerdos preferenciales con clientes por 3.700 millones, lo que asegura carga de trabajo para los próximos tres años, especialmente en Norteamérica y Oriente Medio.

Joaquín García Rico, CEO de la ingeniería asturiana e hijo de su fundador y principal accionista (Sabino García Vallina), ha señalado que los resultados de 2025 reflejan la consolidación de “la senda de crecimiento y actividad iniciada en el ejercicio 2022”. Algo que considera que “ha sentado las bases para dar un nuevo salto apoyada en su experiencia industrial, su capacidad de innovación tecnológica en sectores claves como los de la transición energética y la digitalización, y el posicionamiento en regiones de gran potencial de crecimiento como América y Europa donde TSK posee una gran experiencia”. Esto no es baladí, y menos teniendo en cuenta que ahora está buscando socios para financiar su plan de crecimiento con dos movimientos: ampliación de capital y salida a bolsa. Eso sí, la familia García controla el 84% del capital… y quiere mantener el control.