Sr. Director:

La visita del Papa, ha puesto de manifiesto la vitalidad de una Iglesia que, en el caso particular de Madrid, prepara la construcción de 12 nuevas parroquias, de encuentros con los últimos y descartados de la sociedad, de encuentros con los jóvenes a los que el Papa ha querido confirmar en la fe y, sobre todo, de la celebración de esa fe en el corazón de una gran familia. Ha sido momento especialmente relevante para esto porque la secularización, que no se puede negar, deja ver evidentes brotes en los que se manifiesta una sed de verdad, y a la postre de Dios, que ningún corazón humano puede acallar.

La presencia del Papa en el Congreso y su encuentro con el mundo de la cultura, del arte y de la empresa nos habla de la capacidad de la Iglesia para tender puentes con la sociedad civil y de que sigue siendo un referente moral. En una sociedad en la que las raíces y los vínculos se han ido diluyendo, la figura del Papa emerge como un faro que señala un horizonte de esperanza y que hace presente una propuesta de vida, la del Evangelio, abierta a todos los que quieren escucharla para recorrer juntos un camino apasionante en busca de la respuesta total a nuestra exigencia de verdad, de justicia y de felicidad.